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  Martes, 9 de octubre de 2007 Actualizado a las 01:14
 

'CASO MUNAR' /
El marido de Munar la emprende a golpes y patadas con un fotógrafo de EL MUNDO

Miquel Munar propinó al reportero patadas y puñetazos al aterrizar en Son Sant Joan junto a la presidenta del Parlament / «Sois unos mierdas y tú eres un hijo de puta que te vas a enterar», le dijo al llegar de París

  A D E M A S
 Manotazos de ahogado
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ESTEBAN URREIZTIETA

PALMA.- La presidenta del Parlament y su marido lo habían intentado todo para silenciar sus escándalos de corrupción en EL MUNDO/El Día de Baleares. Pero nunca habían llegado tan lejos. Maria Antònia Munar y Miquel Munar salieron de la zona de recogida de equipajes del aeropuerto de Son Sant Joan durante la madrugada del pasado domingo. Venían de pasar un fin de semana, el enésimo, de compras por París. Acababan de desembarcar del vuelo de Air Europa que cubre la ruta al filo de la medianoche y se disponían a enfilar el coche oficial. El centelleo de un flash les violentó como nunca antes lo había hecho.

«Métete la cámara por donde te quepa», espetó el esposo de la líder de Unió Mallorquina (UM) y socia de gobierno del presidente socialista Francesc Antich a uno de los fotógrafos de este periódico. Fuera de sí y con la mirada completamente perdida lo dejó todo y se abalanzó sobre el reportero que había apretado el disparador.

Éste actuó como lo ha hecho miles de veces durante los últimos años al cruzarse con la pareja sin que a los retratados les incomodara en absoluto. Pero en esta ocasión la fotografía se producía el mismo día en que este periódico revelaba el contenido del peritaje judicial que certifica que Munar vendió a mitad de precio el mejor solar público de Palma para que la promotora catalana Sacresa construya próximamente 600 pisos de lujo.

La instantánea se tomaba además días después de que estas mismas páginas publicaran otro dictamen judicial, esta vez de la Sindicatura de Cuentas de Baleares, que exige que sean devueltos miles de euros sin justificar que la actual presidenta del Parlament concedió a dedo a pseudoasociaciones dirigidas por altos cargos del partido que preside.

«Soy Jordi Avellà, fotógrafo de EL MUNDO», le recordó al encolerizado empresario buscando su complicidad, intentando que le reconociese, e instando a que se calmase. Pero al escucharlo, la cólera del marido de Munar se multiplicó. «Sois unos mierdas y tú, un hijo de puta. Te vas a enterar».

El ataque

Este empresario, propietario de una flota de camiones que transporta la grava de las carreteras que ha adjudicado durante más de una década su mujer, pasó de los insultos a los hechos. Sobre Avellà y su cámara se desencadenó una lluvia de puñetazos que éste esquivó como pudo mientras se alejaba intentando repeler la agresión.

Uno de ellos impactó directamente en su cámara y desprendió de golpe el flash del cuerpo. Alternó los puños con varias patadas y persiguió durante varios minutos al fotógrafo por el hall del aeropuerto en presencia del resto del pasaje proveniente de Francia. Maria Antònia Munar no perdió detalle pero ni se inmutó. Presenció la escena a una prudente distancia. Sin intervenir y sin mostrar el menor gesto de desaprobación. Esperó a que concluyese la trifulca y abandonó el lugar en compañía de su marido. Era la una de la madrugada. Instantes después Avellà ponía los hechos en conocimientos de la Policía Nacional. Terminaba una jornada en la que EL MUNDO/El Día de Baleares había revelado el contenido del peritaje judicial de Can Domenge.

Uno de los procesos que sigue la Justicia contra la ex presidenta del Consell de Mallorca por malversación de caudales públicos tras sacar a concurso 52.000 metros cuadrados con un precio máximo que, paradójicamente, resultaba ser la mitad del de mercado. Por 30 millones de euros cuando vale el doble. Vendió la finca pública no para que se construyeran viviendas sociales -ni una sola contemplaban sus bases- sino pisos de diseño. La promotora catalana Núñez y Navarro licitó en el proceso ofreciendo más del doble por el terreno: 61 millones de euros. Pero a Munar le dio exactamente lo mismo. Dijo que «el precio no es lo importante» y se lo acabó dando a la también promotora catalana Sacresa por 30. Este periódico advirtió hace año y medio el valor real del solar. Ahora el mayor experto español en valoraciones inmobiliarias, Pere González Nebreda, lo ha ratificado en su dictamen.

 
   
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