MARIONA CERDÓ
PALMA.- El debate
parlamentario de ayer sumó un nuevo
capítulo al culebrón sobre la
malversación de las ayudas destinadas a
limpiar el chapapote de Galicia y
cuyas irregularidades ya fueron desveladas
por EL MUNDO/El Día de Baleares el pasado
mes de mayo. En esta ocasión, el conseller
de Interior, José María Rodríguez, acusó al
Govern del Pacte de haber pagado una paella
multitudinaria a cargo del fondo para
luchar contra la catástrofe del Prestige.
La comida se celebró en Son Real y congregó
a 800 personas, dijo Rodríguez.
El
conseller respondió así a la interpelación
planteada por el diputado socialista
Antonio Diéguez, que acusó una vez más al
Govern de haber desviado de forma irregular
el dinero que reunió el Ejecutivo del Pacte
para reparar los daños del vertido de crudo
en la localidad gallega de
Camariñas.
Diéguez pidió a Rodríguez
que aclarara el paradero de 3.000 euros, a
lo que el conseller respondió tajante: «No
he desviado ningún euro de la cuenta de
Camariñas». A continuación, Rodríguez se
puso a enumerar toda una serie de pagos
que, según dijo, el Govern del Pacte cargó
a la cuenta de ayudas.
Entre los
gastos expuestos por el conseller figuraba
la paella de Son Real y también un viaje de
un equipo de Balonmano que, según
Rodríguez, voló entre Galicia y Baleares a
cargo de las ayudas del chapapote.
Por su parte, Diéguez acusó al Govern de
haber cargado al fondo de ayudas la
adquisición de uniformes de verano de la
Policía, un bate para un colegio y gorras
de béisbol.
Como es habitual en los
debates que enfrentan a Diéguez y
Rodríguez, la interpelación sobre el caso
Camariñas terminó en enfrentamiento verbal.
«Aquí tiene que venir a contestar, no puede
hacer lo que le da la gana como en su
partido», dijo Diéguez a Rodríguez elevando
el tono de voz. Los comentarios y las
protestas en los escaños del PP y del
Govern no se hicieron
esperar.
Intervención
El
diputado socialista ya había comenzado su
intervención acusando a Rodríguez de
«mentir» reiteradamente sobre el caso
Camariñas y afirmó que las palabras del
conseller no le merecían ninguna
credibilidad. «La señora Cirer tenía mucha
razón al quitarse a Rodríguez de encima»,
dijo Diéguez al principio de la
interpelación. Más tarde, cuando el
conseller ya había había dado la primera
réplica a las acusaciones de Diéguez, el
diputado socialista le preguntó nuevamente
sobre el paradero de los 3.000 euros y
acusó a Rodríguez de haber premiado a la
persona que desvió esa cantidad con un
puesto de jefe de departamento.
Por
su parte, Rodríguez lamentó que «el dinero
solidario se lo coman cuatro mangantes» en
referencia a las comidas pagadas con los
fondos para limpiar el chapapote de
Camariñas. «Está llamando mangantes a los
voluntarios», le espetó Diéguez desde su
escaño.
El tono de la intervención no
se perdió en el siguiente punto de la orden
del día. Se discutía una moción socialista
sobre el Caso Rasputín, que condenaba que
se cargaran los gastos del teatro erótico
al Parlament.
El momento álgido del
debate sobrevino durante la intervención
del portavoz del PSM, Pere Sampol, que
recriminó a Flaquer y a la vicepresidenta,
Rosa Estaràs, que se rieran e
interrumpieran su discurso. «Después del
daño que nos han hecho [con el caso
Rasputín], no se lo consiento. No se ría,
señor Flaquer, baje la cabeza y dimita»,
dijo Sampol. Al regresar a su escaño, el
portavoz nacionalista pidió de nuevo la
palabra y acusó a Flaquer de haberle hecho
un gesto despectivo con la mano.