PALMA.- El director del Instituto Balear
de Turismo (Ibatur), Juan Carlos Alía,
presentó ayer su dimisión irrevocable
después de que el PSOE desvelara que pagó
con fondos públicos del Govern la entrada
de siete personas a un conocido club de
alterne de Moscú, el teatro erótico
Rasputín, durante un viaje oficial
organizado para promocionar las Islas
Baleares como destino turístico.
El
viaje tuvo lugar el pasado mes de febrero,
con el objeto de dar a conocer la Olimpiada
de Ajedrez 2004 que se celebrará en el
municipio mallorquín de Calvià. La
expedición estuvo encabezada por el
presidente del Govern, Jaume Matas. Junto a
él viajaban Juan Carlos Alía, el conseller
de Turismo Joan Flaquer, el jefe de su
gabinete Francisco Salas, un jefe de prensa
y el escolta del president Matas. Al grupo
se incorporó un traductor contratado en
Rusia.
En total, siete personas, el
mismo número de entradas del club
Rasputín que Juan Carlos Alía cargó a
los presupuestos de la Comunidad, por un
importe total de 129 euros, recalcó ayer el
PSOE.
Alía compareció ayer en
solitario en rueda de prensa para anunciar
su dimisión irrevocable, después de que el
Diario de Mallorca denunciara el
escándalo. Sin admitir preguntas, se limitó
a leer un comunicado en el que pide a los
medios de comunicación que respeten su
«vida privada» y asegura que ni el
presidente Jaume Matas y su escolta ni el
conseller de Turismo le acompañaron al club
de alterne.
«Tengo muchos defectos,
pero no precisamente ése», declaró anoche
en Valldemossa el president Jaume Matas al
respecto, preguntado por los medios de
comunicación durante la presentación de la
Fundación para el Desarrollo Sostenible.
Matas afirmó que la dimisión de Juan Carlos
Alía constituye un gesto que «le honra.
Tenemos que respetar la vida privada»,
añadió, «cada uno hace con su vida lo que
quiera, lo que es reprobable es cargar al
erario público unos gastos que corresponden
a su vida privada».
«Yo me fui
tras la cena»
Teniendo en cuenta
la escasa cuantía de la factura imputada
irregularmente, 129 euros, Jaume Matas
sostiene que «nadie con sentido común puede
entender que haya ningún ánimo [tras esta
actuación] salvo una equivocación
humana».
Preguntado sobre si él
también entró en el teatro erótico, el
presidente del Govern recordó que el
dimitido director del Ibatur «ha negado
categóricamente que le acompañara ningún
otro político. Tras la cena oficial
[celebrada en Moscú el pasado 26 de
febrero] yo me retiré. Lo único que conozco
de lo ocurrido son las declaraciones de
Alía».
Matas prometió actuar con
absoluta transparencia y facilitar a la
oposición todos los documentos que exija
sobre los gastos correspondientes a este
viaje, que suman 15.700 euros. «Lo que
tenemos que hacer ahora es evitar que
vuelva a ocurrir algo así»,
comentó.
La foto de los
visitantes
Pero la dimisión y las
explicaciones ofrecidas por el máximo
responsable del Ibatur no han satisfecho en
absoluto a los socialistas. El diputado
autónomico del PSOE Antonio Diéguez pidió
ayer la dimisión del president Matas y del
conseller de Turismo, Joan Flaquer, como
responsables políticos del polémico viaje a
Moscú.
Dieguez consideró inadmisible
que en una expedición oficial, que
representa a las Islas Baleares, se
visitasen lugares «de estas
características, especialmente denigrantes
sobre todo para las mujeres» y solicitó que
ambos dirigentes informen públicamente
sobre el nombre de todas las personas que
entraron el dicho club.
«En
principio», declaró, «todo parece indicar
que ambos también acudieron al club
Rasputín, pues la expedición oficial
estaba integrada por siete personas, el
mismo número de entradas que ha pagado el
Govern». Diéguez indicó ayer que su grupo
de momento no descarta llevar este
escándalo ante los tribunales. El
Rasputín tiene en su acceso un
dispositivo que fotografía los rostros de
todos los visitantes, un sistema que,
señaló el diputado socialista, permitiría
confirmar si Matas y Flaquer entraron en el
establecimiento. La diputada socialista
Francina Armengol exigió ayer a ambos que
den explicaciones al Parlament sobre el
viaje.
Por su parte, el coordinador
de Izquierda Unida en Baleares, Miquel
Rosselló, calificó de «patético y
éticamente inadmisible que el Govern
utilice los viajes al exterior para hacer
turismo sexual» y calificó de «escandaloso
despilfarro» de recursos públicos el cargo
como gastos oficiales de siete facturas de
un club de alterne de Moscú. Juan Carlos
Alía fue nombrado el pasado mes de agosto
director gerente del Ibatur. Nacido en
Madrid, su trayectoria profesional ha
estado ligada al turoperador alemán
TUI.