D. J. BOSCH
MAÓ.— De los 15 animales afectados inicialmente por un brote de lengua azul en una explotación de Menorca ya han fallecido cinco, según la consellera de Economía, Tuni Allés. De momento, ni el Consell ni el Govern apuestan por el sacrificio de las ovejas enfermas, a no ser que «haga falta».
La normativa vigente de la Unión Europea así lo permite, a diferencia de la del 2000, cuando se detectó la lengua azul por primera vez en Baleares. Las autoridades prefieren esperar y recibir las pruebas de las analíticas realizadas en la finca inmovilizada de Sant Lluís y en el resto de las 16 explotaciones colindantes para tomar una decisión definitiva. Las pruebas de los resultados no llegarán hasta el miércoles.
Los veterinarios extraen una «doble muestra» a los animales sospechosos. La primera de ellas, conocida como Elisa, detecta con margen de fiabilidad la presencia de anticuerpos en la sangre. La segunda es el PCR, la que analiza la presencia de material genético del virus en las muestras extraídas. El Ibabsa está analizando las primeras, mientras que las pruebas genéticas serán enviadas a Madrid.
En la mañana de ayer llegaron a Palma cuatro veterinarios enviados por el Ministerio de Agricultura. Ellos, juntamente con los técnicos del Govern y del Consell, están supervisando todo el plan de emergencias que de debe seguir en estos casos. Los veterinarios del MAPA forman parte del contingente de emergencia que solicitó el Govern en cuanto tuvo sospecha del brote de lengua azul. La confirmación oficial llegó el mediodía del lunes, junto con las pruebas del laboratorio de referencia.
Desde ese momento las autoridades de Baleares han puesto a trabajar a «todos los efectivos». El Consell de Menorca y el Govern están ultimando la creación de un Centro de Coordinación para organizar las actuaciones. Este centro será operativo en Menorca y, con toda probabilidad, en Mallorca y Eivissa.
Máxima coordinación
«La idea es que se haga en Ciutadella», avanzó ayer Tuni Allés. La consellera cree que es el lugar más operativo porque allí es donde se encuentra la mayor parte de los profesionales de Agricultura, y también la delegación del Ibabsa en Menorca.
«Queremos actuar muy conjuntados con el Govern y con el máximo de colaboración», subrayó la titular de Economía. El Centro de Coordinación seguirá de cerca a la única explotación afectada por el brote en Baleares. La finca donde se ha detectado el foco, en Sant Lluís, permanece «aislada, inmovilizada y controlada», según Allés. Los técnicos limpiaron y desinfectaron la explotación ganadera bajo sospecha mucho antes de saber oficialmente la existencia del brote.
Nunca se puede asegurar «completamente» que el foco esté bajo control, reconoció la consellera. El virus de la lengua azul se transmite por la picadura de un mosquito portador de la enfermedad a un animal rumiante sano. Si los resultados de las pruebas efectuadas son negativos Allés espera que poco a poco la situación retorne a la normalidad. En caso de registrar algún positivo «se estudiará pacientemente el próximo paso a tomar».
Desde la Consellería se insiste en que «no se quieren precipitar». Tuni Allés saludó la «positiva» respuesta del sector agrícola ante la crisis de la lengua azul. La titular de Economía insiste en mantener informado a los payeses «en todo momento y de forma rápida». Consideran que dada la situación de declive que vive el campo menorquín resulta muy importante mantener su apoyo para atajar la crisis.