| C. MULET PALMA.-
La voz desnuda, sin complejos y sin miedo al silencio. Protagonista, sola en el
escenario, inundándolo todo sin la necesidad de un instrumento amigo. Y
detrás de ella, los Flying Pickets, uno de los grupos que cantan a capella
más apreciados y admirados del viejo continente, que llegan ahora a Palma
para seducir de manera irreparable los oídos de aquellos que tengan la
suerte de acercarse a verlos. Los componentes de Flying Pickets se descubrían
así mismos en 1982. Sus voces, por aquel entonces al servicio del teatro
socialista de la compañía 7:84, tenían por primera vez la
oportunidad de narrar cantando el texto One Big Blow, una obra concebida para
ser representada a capella en su totalidad. Los propios actores fueron los primeros
que gozaron como nadie de aquella innovadora experiencia. Quedaron sorprendidos
y enamorados de sus propias voces y decidieron darse -y darles- una oportunidad
al margen del teatro. Como en tantas otras ocasiones, estos artistas en estado
iniciático encontraron en pequeños pubs y clubs un lugar ideal para
dar sus primeros pasitos. Un público londinense poco acostumbrado por aquel
entonces a escuchar jazz, pop y rock en un estado tan natural acogía con
agrado su propuesta. Actuaciones cada vez menos esporádicas que cristalizaban
un año después con la grabación por su cuenta y riesgo de
su primer trabajo discográfico ('Live at the Albany Empire'), un directo
que fue suficiente para que Virgin Records se fijara en ellos y les ofreciera,
sin dudarlo un instante, su primer gran contrato. Desde entonces los Flying
Pickets no han parado ni un minuto. Una versión del mítico Only
You de The Platters conseguía estar cinco semanas consecutivas en el número
1 de las listas de todo el Reino Unido. Poco después el fenómeno
se extendía por el resto de Europa con la misma aceptación. 20
años de escenarios Dos décadas más tarde los Flying
Pickets pueden presumir de muchas cosas. Aunque su modestia se lo impida. Crítica
y público coinciden a la hora de calificar a esta formación como
uno de los mejores exponentes europeos de la música a capella actual. Un
repaso a su trayectoria no hace más que confirmarlo. Son más de
20 años en el camino, más de 20 años de escenarios. Conocidos,
reconocidos y admirados en todo el mundo. Un total de once trabajos - el último
Live in Hamburg aparecido en noviembre de 2003- y una media cercana a las 100
actuaciones anuales. Capaces de llenar los teatros más grandes pero incapaces
también de renunciar a la magia de los locales más pequeños.
Capaces de reinventar a los clásicos e imprimirles un sello personal inconfundible
(The Platters, Police y Sting, Bob Marley, Bowie...) y de componer temas propios
-menos- de una indiscutible realización y belleza artística. La
Sala Assaig abre ahora sus puertas a estas cinco voces mimadas. Mimadas por el
destino y mimadas también por sus portadores a base de trabajo, bufandas
imposibles, zumos y té. Unos Flying Pickets renovados en su formación
actuarán en la isla el próximo día 2. Un miércoles
cualquiera que corre el riesgo de convertirse en el mejor día de la semana
para aquellos que se acerquen a verlos.
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