| ELENA SANCHEZ EIVISSA.- Mensajes
contestatarios y de denuncia son los que han dado y dan vida a las canciones de
Carlos Goñi, (Madrid, 1961), líder del grupo Revolver, para afianzar
el estilo musical que profesa, el rock and roll. Ayer se subía al escenario
de la discoteca Garbi en Platja d´em Bossa para ofrecer un repertorio de
temas del pasado por un lado, y de novedades extraídas de su último
álbum que lleva por título 'Mestizo', por otro. Aunque serio en
su trabajo y fiel a su público, Goñi considera que el panorama rock
nacional vive un «momento terrible». Pregunta.- Los grupos españoles
de los 90 reaparecen ahora para saltar de nuevo a los escenarios. ¿Es una
manera de hacer saber al público que se sigue estando vivo? Respuesta.-
Creo que para reaparecer primero has tenido que irte y yo no me he ido nunca.
Siempre he seguido la misma línea de trabajo y nunca he hecho menos de
60 conciertos al año desde 1993. Soy muy regular, casi cada dos años,
más o menos, saco un nuevo disco y hago una gira. Es algo que he venido
haciendo casi siempre. Habrá otros grupos que se han separado o han desaparecido
durante cinco o seis años pero yo no. Ya son nueve álbumes en diez
años y no se cuántos conciertos. O sea que no entro mucho dentro
del arquetipo de gente a la que creo que va dirigida esta pregunta. P.-
De nuevo pisa, para actuar, la isla de Eivissa... R.- Si, en el año
97 estuve aquí y en el 92 hice un acústico en un pueblecito precioso,
en Sant Miquel, creo que era. Vuelvo porque nos han llamado y yo encantado. Donde
me llaman voy, no tengo problemas con eso. P.- Me gustaría conocer,
de la mano de alguien como usted que lleva tantos años en este mundo, su
opinión sobre el panorama musical nacional en lo que a rock and roll se
refiere. R.- Creo que cuanta más crisis con la cultura hay en un
país y cuanto más hortera es un país, más chismoso
y más facha, más beneficia al rock and roll. Eso es así de
alguna manera porque más razón tiene de ser. Aunque es así
la parte romántica del asunto, la parte comercial es, sin embargo, tremenda.
Vivimos en un momento terrible para el rock, pero yo lo hago mucho más
extensivo porque al fin y al cabo el rock no deja de ser un estilo dentro de una
manifestación cultural que es la música y para mi el problema es
mucho mayor. Creo que es un problema cultural el que hay, a la gente le apetece
muy poco rascar, se conforma con lo primero que hay, con lo que le ponen encima
de la mesa sin mirar a ver lo que hay debajo, pero en nada. No tiene sentido saber
que el Código da Vinci va a vender cientos de miles de ejemplares en este
país mientras que El hijo del acordeonista de bernardo Atxaga no va a vender
ni una tercera parte, y eso que no tiene comparación un libro con el otro,
bajo mi punto de vista y por poner un ejemplo. En el rock pasa un poco lo mismo.
La gente se conforma con los Tenorios, Bisbales, David de Marias y todo este tipo
de historietas y, por el contrario, aquello que suena un poco más agrio,
tanto a nivel de letras o de música, parece que no apetece escucharlo,
ni siquiera saber que existe. Un poco triste, la verdad. P.- ¿Cuál
ha sido la fórmula mágica de Revolver para haber acumulado tantos
éxitos, durante tanto tiempo? R.- No creo que haya una formula concreta,
aquí nadie tiene fórmulas. Se hace lo mejor que se puede, lo he
intentado hacer toda la vida y unas veces va mejor y otras peor. No tengo ningún
derecho a quejarme, ni siquiera aunque haya sufrido con el último disco
algún que otro varapalo. La crítica lo ha puesto como uno de los
mejores discos que he hecho nunca, probablemente el mejor. Curioso. Cuando la
crítica te pone bien en un disco tienes que empezar a acojonarte porque
algo va a fallar por algún lado. Me acuerdo que en una de las primeras
entrevistas que me hicieron el pasado mes de octubre me preguntaron si no creía
que este disco era un suicidio. Le dije que no. Puedes tener altibajos en tu carrera
pero un suicidio no es. Tres meses después ha habido un montón de
emisoras que no han pinchado el disco por una cuestión de letras por una
parte y de guitarras por otro. Si estuviéramos en el año 75 lo podría
llegar a entender pero que pase hoy en día, 30 años después,
no lo entiendo. No lo entiendo y me llena de tristeza. Me parece, personalmente,
que estos últimos ocho años nos van a pasar factura durante mucho
tiempo, pero bueno... P.- Las letras de Revolver siempre han sido profundas.
¿En el último disco, 'Mestizo', también? R.- Es un
disco muy duro, muy agrio. Las letras son como son. Hablan de cosas que a lo mejor
no nos gustan pero que suceden. Yo no se muy bien si es que es un país
tremendamente facha o es un país al que directamente le interesa muy poco
lo que ocurre alrededor. En cualquier caso son cosas que tampoco te dejan indiferente,
te podrán gustar o no, pero indiferentes no son porque intento siempre
contar historias de cosas reales. P.- ¿Era más fácil
triunfar antes en el mundo de la música que hoy en día? R.-
Los problemas eran distintos. Cuando yo empezaba no había estudios de grabación
y encima los que grababan no sabían muy bien el procedimiento con lo cual
era horrible, además de carísimo. Pero una vez grabado el disco
las emisoras te lo ponían porque no existía demasiado producto nacional
y estaban abiertos a pinchar tu disco. Hoy en día los problemas son otros.
Grabar se ha convertido en algo muy barato que hasta puedes hacer en tu casa.
Lo que ocurre es que no hay espacio en las emisoras para que se escuche y en las
tiendas tampoco existe suficiente espacio físico porque están llenas
de Chenoas y Bustamantes. La gente que empieza lo tiene realmente mal. Francamente
muy mal. Es uno de los peores momentos para poder salir a flote sobre todo con
propuestas distintas. A lo mejor es que ya estoy mayor pero para mi una propuesta
diferente es otra cosa. Ahora dicen que la música de Astrud es nueva y
distinta y yo me rasgo las vestiduras. ¿A dónde vamos?. Mi acojono
es cuando oigo al crítico musical dueño de un programa de radio
histórico de este país diciendo que este grupo es la hostia. Entonces
es cuando digo: Me voy a vivir a Francia ya. No puedo entender que eso sea algo
que se califique de maravilloso, novedoso, y de propuesta alternativa totalmente
diferente a todo. No se, estaré mayor... P.- ¿Cómo
afecta a Revolver la piratería? ¿Qué opinión le merece? R.-
Estoy totalmente en contra de cualquier represión policial. Pero a la gente
no habría que convencerla a base de meterla en la cárcel, sino concienciándoles
de que con ello se están cargando la música. P.- ¿Pero
no cree que los discos son demasiado caros? R.- Ocurre que a la gente le
falta mucha información. Se cree que los 18 euros que cuesta un disco se
reparten entre la compañía y yo. La compañía tiene
que pagarlo todo con el 33% del precio del disco. El resto no me preguntes dónde
va a parar. P.- En Eivissa, musicalmente, lo que se estila son los ritmos
electrónicos. ¿Qué opina sobre este estilo musical? R.-
A mi lo que me gusta son las canciones. Depeche Mode, por ejemplo, tienen sacos
de canciones y me da igual cómo estén hechas. La verdad es que no
me gusta mucho la música para bailar, bueno, la de los 70, que resulta
ser la base de la música dance actual. P.- Como músico, rechaza
la exaltación de la figura del deejay? R.- La gente cree que el deejay
es un tipo que pone discos, lo cual no es exactamente verdad. Hoy en día
los gordos utilizan sus producciones propias, es su música al fin y al
cabo, muy parecido a lo que puedo hacer yo. Además, el deejay siempre ha
sido el sacerdote de las discotecas. El que manda, el que hace bailar de una manera
o de otra. P.- ¿De qué se siente más satisfecho de
tu trayectoria profesional? R.- Pues de que me hayan salido las canas en
este negocio. Cuando empecé tenía el pelo completamente negro y
hoy en día ya no. En vez de avergonzarme pienso lo bueno que es que la
vida me haya permitido seguir trabajando en esto y que me vaya bien. Eso hace
sentirme un tipo tremendamente afortunado.
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