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Joan Pla Hoy se emite desde Can Domenge el popular y multitudinario programa Herrera en la Onda. Con los comunicadores pasa lo mismo que con los políticos. Así, cuando un comunicador actúa en los foros de la derecha, desaparecen aquellos que, en su libertad, son o se consideran de izquierdas. Hay empresas que, con algunos profesionales de singular relieve, han tomado partido y, al comunicarse, parece que han retrocedido setenta años. Reencarnan, disfrazados de demócratas, aquel espíritu nacional con el que configuraban un regimen donde todo eran hordas rojas y confabulaciones judeomasónicas. Las quejas y los lamentos «Oigo, Patria, tu aflicción » siempre fueron la medida exacta de la estupidez inoperante. Estoy perplejo, que no abatido, ante los que nunca hablan de lo buena que es su causa, sino de lo mala que es la contraria. Son tan graves los asuntos públicos de ahora que sólo me vale el humor para mantenerme a pie de obra. Ignoro la inclinación política de Carlos Herrera, pero me consta que es un gran profesional y su programa sobrevuela, como mi alma, el bien y el mal de los mercachifles y pringados de la derecha y de la izquierda. Amén. |