| Joan Pla Hace
tres semanas, el 12 de febrero, mantuve una conversación telefónica
con Miquel Julià, ex alcalde de mi pueblo. Estuve exactamente 17
minutos, según factura de Movistar, hablando con él del poeta Miquel
Bauçà, de cuya muerte acabábamos de enterarnos aquí
en Mallorca, aunque la cosa había sucedido cuarenta días antes en
Barcelona. Creo, humildemente, que fui el primero en publicar en la prensa local
-véase mi columna del 15 de febrero de 2005- la sugerencia de que Bauçà
merecía, por su obra, ser nombrado hijo ilustre o predilecto de Felanitx.
El Ayuntamiento de mi pueblo ya se ha reunido en pleno y ya ha determinado iniciar
el expediente a favor de Bauçà como hijo predilecto. La idea se
atribuye a Miquel Julià y es cierto que el día 12, mientras hablábamos,
ya me dijo que pensaba proponerlo. Enhorabuena. Creo que su obra merece el título
y el honor. No obstante ¿Qué diría Miquel Bauçà,
ese poeta inmortal de la lengua catalana, si se topaba con un puput felanitxer
que ironiza fraternalmente acerca de los que se fueron de Felanitx y , si te he
visto, no me acuerdo
? |