PUPUT I ANGELOTS

La finura de JP

Joan Pla

Me comentaba ayer un amigo escritor que el comentario de Juan Planas sobre el «premio desierto» era un cántico de alabanzas al jurado. Digo yo, con pleno derecho a equivocarme, que la primera frase del artículo, esa en que se divierte exaltando el hecho de que cincuenta obras escritas en catalán se hayan ido por el sumidero de las aguas negras, víctimas de la traición de los cinco Caínes o Judas del Jurado, como diría Fray Riera Frau, es motivo más que suficiente para estar agradecidos a un quinteto de jueces insobornables e independientes. Amén.
Pero JP tiene muy mala leche y mucha finura, como todos los JP que conozco.
Mis compañeros de página no han de temer a que los amos del cotarro cultural les aparten del paraíso y los manden al desierto, a que les piquen los alacranes venenosos. Me aparto un instante del sol inmisericorde del desierto –en otra página de este periódico creo que me he despachado bien– y me doy de bruces en la otra verbena de la política, la de los sabios que redactarán el Estatuto balear. Ya veo que los agoreros pronostican un desierto de votos…