| Joan Pla Me comentaba ayer un amigo escritor que el comentario de Juan
Planas sobre el «premio desierto» era un cántico de alabanzas
al jurado. Digo yo, con pleno derecho a equivocarme, que la primera frase del
artículo, esa en que se divierte exaltando el hecho de que cincuenta obras
escritas en catalán se hayan ido por el sumidero de las aguas negras, víctimas
de la traición de los cinco Caínes o Judas del Jurado, como diría
Fray Riera Frau, es motivo más que suficiente para estar agradecidos a
un quinteto de jueces insobornables e independientes. Amén. |