MAYTE AMORÓS
PALMA.- Juan Quintanilla está
fuertemente vinculado a Mallorca y a las empresas turísticas. Una cosa
le llevó a la otra puesto que gracias a su relación con personalidades
como Bernardo Quetglas, Muguel Fluxá, Rafael Caballero y Escarrer el artista
cubano conoció la Isla, trabajó en ella y la tomó como fuente
de inspiración.
Su devoción por ésta empezó
hace cinco años. Su primer contacto fue con Antonio Carreras. Posteriormente,
Maneu se interesó por el artista y de esta forma comenzó el goteo
constante de visitas a Baleares, una sucesión que lo ha dado a conocer
entre sus ciudadanos.
Por tercera vez Quintanilla vuelve a exponer en la
Isla con la muestra Esculturas Junio 2005. La exposición, que se inaugura
hoy a las 20.00 horas en la galería Maneu, reúne 36 piezas de este
cubano cuya temática esencial es la naturaleza. El mar, el sol, la vida,
el planeta son elementos de ésta que toma como idea y los elabora siguiendo
su propio criterio. «No copio nada; tomo elementos y los transformo»,
matiza.
Quintanilla emplea diferentes tipos de mármol como el negro,
rojo, verde y blanco y se atreve con ensamblajes y composiciones abstractas de
piedra y ébano, piedra y acero o bronce y piedra. De esta forma, sus piezas
ofrecen un recorrido visual de su trayectoria artística influenciada por
la perfección de la técnica que va logrando con el paso del tiempo
y, por supuesto, por «mi estado anímico», aclara.
Trabajando
el interior
La muestra recoge este bagaje adquirido y consolidado y
recorre el estilo realista, propio de sus comienzos en los que centraba en la
figura humana y los bustos, hasta llegar a un estilo más imaginativo y
creativo, que es el que ha estado adoptando en los útlimos años.
«Me
gusta destacar el interior de mis obras, por eso las trabajo cuidando metódicamente
los materiales y las formas que le doy», explica el artista.
Desde
los 13 años sus manos trabajan materiales tan diferentes como el mármol,
el ébano, la piedra o el acero. Y desde hace cinco, Mallorca se convierte
en una fuente de inspiración de su escultura que queda patente en algunas
obras como Taberna de Mallorca, una pieza de mármol tallada a modo desigual
y que está basada en las estalacticas de las Cuevas del Drac.
Pero
también se ha atrevido con personas. Es el caso del único busto
que reposa en la galería Maneu. Una cara conocida, la del presidente de
Europalia Pedro Cerdà, que que contiene un compartimento en su base y que
recogerá las cenizas del propio Cerdà cuando llegue el día.
Sin duda, un encargo muy particular.
El artista trabaja en su taller de
la Habana, un lugar «privilegiado y tranquilo» que compatibiliza con
el taller de Antonio Carreras, situado en el kilómetro ocho de la carretera
que enlaza Palma y Manacor. Actualmente está instalado allí para
trabajar con obras de gran formato.
Su inspiración es su fuente,
aunque la formación ha sido «fundamental», sentencia. Primero
fue a la Escuela Provincial de Artes Plásticas de Pinar de Río,
pasó por la Escuela nacional de Arte, dio el salto al Instituto Superior
de Arte de Praga y compartió aulas con un grupo de talentos en el Instituto
Superior de Mármol Pietro Tacca de Carrara (Italia).