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Medio Ambiente transferirá las competencias de caza a los consells insulares en enero de 2009
E. FUERIS
PALMA.— «Una gestión cinegética más directa y cercana a los ciudadanos». Este es el objetivo que se persigue con el traspaso de las competencias de caza, recursos cinegéticos y pesca fluvial de la Conselleria de Medio Ambiente del Govern a las diferentes instituciones insulares del archipiélago balear. Así lo aseguró ayer el conseller del ramo, Miquel Àngel Grimalt, al anunciar una transferencia que se hará efectiva el 1 de enero de 2009.
Las múltiples peculiaridades que diferencian las prácticas cinegéticas en cada una de las islas hacen necesaria una gestión descentralizada que se adapte a esa condiciones particulares. Tras mantener una reunión con los distintos consellers insulares de Medio Ambiente, Grimalt informó de que el traspaso, previsto en el nuevo Estatut de Baleres, incluirá los correspondientes medios humanos, materiales y económicos necesarios para ejercer dichas competencias.
De esta manera, los Consells se harán cargo a partir del próximo año de las principales competencias en esta materia: inspecciones, sanciones, ayudas y subvenciones, normativa y resolución anual de cotos, autorizaciones y licencias, autorizaciones de campeonatos insulares, planes técnicos, repoblaciones de especies y todo lo concerniente a la pesca fluvial.
Por contra, el Govern seguirá cargando con todas aquellas competencias de orden suprainsular. En ese saco caben funciones como la representación de Baleares ante otras comunidades o instituciones estatales o internacionales, la regulación del examen del cazador, la licencia de caza interinsular o la gestión cinegética de las fincas de titularidad autonómica. Asimismo, la Administración autonómica también correrá con la responsabilidad en las cuestiones vinculadas a la protección de especies.
El director general de Caza, Protección de Especies y Educación Ambiental, Pere Ramon Bonet, señala que una de los puntos diferenciadores de mayor relevancia en la caza de cada una de las Baleares son los períodos cinegéticos, los cuales no son siempre coincidentes.
A pesar de ello, no hay que pensar que las temporadas disten demasiado una de otra. Bonet indica que hay poca diferencia en lo que respecta a la llegada de las aves migratorias. Las primeras llegan a Menorca, a principios de octubre. A Mallorca empiezan a llegar un poco más tarde, sobre finales de ese mismo mes, mientras que Eivissa es el destino más tardío, normalmente a principios de noviembre.
Cada una de las islas, explica Bonet, cuenta además con sus propias tradiciones y sus piezas emblemáticas. Así, en Mallorca, prima la caza del tord (tordo o mirlo), la caza del conejo, la caza de la cega (chocha o becada) y la de la perdiz. Entre las modalidades más arraigadas se encuentran la caza de perdiz con reclamo y la caza con perros ibicencos.
Eivissa comparte las mismas piezas con la salvedad de la caza del tord, que no llegó a arraigar como lo hizo en Formentera, donde un profesor mallorquín importó la tradición a principios del siglo XX. Prácticas más peculiares ostenta Menorca, donde se estila desde hace siglos la caça amb perdigot, que consiste en cazar a la perdiz con un reclamo y unos lazos o la caza con filats.
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