Hemeroteca Agenda cultural Cartelera Titulares

Tienda Restaurantes De copas Loterías
 BALEARES
 24HORAS
 Opinión
 Illes Balears
 Palma
 Menorca
 Part Forana
 Deporte
 Cultura
 Ibiza y
 Formentera
 SUPLEMENTOS
 La Economía
 Balear
 Fora Vila Verd
 EDICIÓN
 NACIONAL
 España
 Internacional
 Economía
 Deportes
 Cultura
 Ciencia
 Tecnología
 60 segundos
 Edición
 impresa
 Catalunya
 Madrid24horas
 OTROS
 Fotos del día
 Álbum
 Vídeos
 
  Viernes , 9 de mayo de 2008. Actualizado a las 20:44
 

LA TELARAÑA
Hoja de ruta

JUAN PLANAS BENNÁSAR

Hay que ser, conceptualmente, algo ridículos y bastante mezquinos para vivir pendientes de un plan anclado en el aire imperfecto del futuro, en el dibujo con tiralíneas –la vertical es siempre de plomo– de una construcción ilegal, pero quién sabe si legalizable, pespunteada por leyes y medidas coercitivas bajo la sombra maternal, pero terrorífica, de un abismo abierto entre los pliegues del mapa de un tesoro: la hoja de ruta hacia ninguna parte como pretexto para emanciparse de la realidad y, de paso, borrarnos del presente. La OCB está en ello y sus bufones del Lobby para la Independencia les jalean. Cómo no. El Plan –ignoramos si llamarlo territorial, político, social o lingüístico– de «La Obra» convierte el lenguaje –que debiera ser de arcilla barroca, volcánica y voluptuosa– en un magma único, petrificado y estéril que mutila, así, el conocimiento, convirtiéndolo en un erial baldío con vistas a una quimera yerma, insubstancial y retórica, pero no austera, que bien cargadas circulan sus alforjas sobre el lento carruaje de los asnos a través del infinito desierto.

El sol crea espejismos a lo lejos pero también incurables llagas ponzoñosas en la piel descubierta. Tal vez el color del dinero –ahora 90.000 nuevos euros para proteger al sufrido catalanoparlante– obre milagros balsámicos pero debiera resultar agotador andar insomnes con la mirada fija en el fiel de una balanza imaginaria, aquí las paralelas hacia la eternidad, allá las tangentes retorciéndonos el cuello hasta la asfixia. Ya no sé si hablo de su fatiga o de la mía. El que tiene otros planes es Miquel Nadal. Pronto tendrá despacho abierto en Cort y hasta será alcalde accidental cuando la alcaldesa por accidente, Aina Calvo, esté como ausente. Es lo que tiene suceder a María Antònia Munar. Se tiende a imitar su ubicuidad, a saltar impune por sobre las zanjas más profundas, a bailar –puro jolgorio– sobre el sentido común y la comunidad como si se estuviera más allá del bien y el mal. Igual es eso.

 
   
BUSQUEDAS

Otros buscadores
 LA VIDA MÁS FÁCIL
Hemeroteca
Agenda cultural
Cartelera
Restaurantes
De copas
Busca piso
Rutas de viajes
Callejero
Farmacias
Horóscopo
Televisión
Aeropuertos
Estado de la mar
Líneas Marítimas
Teléfonos útiles
Tráfico
Gasolineras
© EL MUNDO / EL DIA DE BALEARES
Política de privacidad