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EN VENA
La niña de Cañellas
ROMÁN PIÑA
Tiene 18 años. Es mayor de edad y por eso el Govern de Antich la ha sacado del cajón, la ha duchado, la ha peinado, perfumado y vestido para matar. Una ley de Cañellas. Una de esas leyes que se hacen para tener contentos a unos vocingleros plastas para que se callen y que, ingenuos los del PP, aprobaron en un alarde de irresponsabilidad, inconstitucionalidad, injusticia social, insolidaridad y mezquidad que debería situar a Cañellas y su equipo de entonces en el triste lugar que le corresponde en la Historia de Baleares. La muchacha es una ley que obliga a usar sólo el catalán en la administración. Olé. Chapeau. En balear: «que es fotin».
Claro, con esta maravillosa ley, ancha es Castilla, perdón, Cataluña. Ya todas las medidas concretas que los obsesos de una utopía monolingüe en catalán tienen cera del Corpus. ¿Negar el derecho a opositar a un español que no aporte un título de catalán?
Por supuesto. ¿Dejar fuera de las bolsas de trabajo a un licenciado por lo mismo? No faltaba más. ¿Montar un pollo porque un ciudadano te pide, a ti que trabajas cara al público, que le atiendas en español? Pues claro, ¡no ibas a dejarte pisar, y encima a incumplir la ley!
¿Pedirle a un consejero del Govern que dimita porque no habla en catalán el 100% de su vida pública? ¿Qué tiene de raro? Sólo están pidiendo que se cumpla la ley. La puta ley. ¿Y qué pasa si la mayoría de ciudadanos de una tierra creemos que esa ley es una basura, un auténtico atentado a la libertad y, para colmo, una ley que se enfrenta claramente a otra ley que, por cierto, no es ninguna basura porque defiende la igualdad de todos?
Lo que necesita una sociedad madura y modélica en el uso y goce de libertades, y protegida contra los modos autoritarios y fascistas que algunos tanto se jactan de combatir, no son leyes que protejan la mediocridad, la pobreza, la apología de la caza de brujas, en una palabra, no son leyes que amparen a los descerebrados que tienen el rostro pálido de pedirle a Nájera que dimita por hablar en castellano. Necesita leyes que atajen esas actitudes tan inadmisibles en una democracia decente. Si no las tenemos, es que nuestra sociedad tiene un verdadero cáncer.
¿El Govern quiere endurecer el nivel de catalán para la administración? Me pregunto por qué. ¿Para presumir de nacionalista? ¿Para depurar la administración de funcionarios de sangre sucia?
¿Para fomentar el catalán? No hay quien se lo crea. ¿Desde cuándo se fomenta el aprecio de algo utilizándolo como látigo?
Así que Rosa Díez ha intervenido en este asunto y pregunta a Zapatero qué piensa hacer para defendernos a los baleares, y entre nosotros a su querida Margarita Nájera, de semejantes émulos de la Gestapo. A ver si se entera el hipócrita ZP de que el progresismo de verdad no tolera el abuso y la mentira. ¿No se persigue el castellano en Baleares? Mentira.
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