Este anciano de 88 años desapareció el martes 25 del Port d’Alcúdia. Y apareció ayer, ahorcado en un algarrobo en la zona de ocio de la Cova de Son Sant Martí, a pocos kilómetros de donde fue visto por última vez. Y a muy pocos metros de donde el domingo tuvo lugar fiesta.
Allí acuden los vecinos de Alcúdia a celebrar el Diumenge de l’Àngel. Anteayer cientos de personas disfrutaron de esta fiesta popular en la arboleda y zona verde que envuelve el acceso a la cueva. El algarrobo donde fue hallado el anciano estaba muy cerca del camino.
¿Nadie lo vio? Un policía de Alcúdia se extrañaba ayer de que el cuerpo haya tardado tanto en ser encontrado, con la fiesta del domingo, en la que cientos de personas deambulan por el lugar, preparan meriendas al aire libre o simplemente pasean. Y nadie, ni los policías que patrullaron la zona, vieron nada.
Naturalmente, existe la posibilidad de que el anciano se suicidara ayer mismo o el domingo por la noche. Pero es extraño que pasara tanto tiempo fuera de su casa, desde el martes. Las hipótesis de la Guardia Civil se orientan tras las primeras indagaciones, al suicidio. El resultado de la autopsia será vital.
Fuentes policiales han confirmado un rumor que corría por el pueblo. Que Francisco Company llevaba una cantidad considerable de dinero cuando salió de su casa. El rumor apuntaba a 800 euros y a que había hecho pagos por valor de 300. Ayer, en su cuerpo, se hallaron todos sus objetos personales y unos 500 euros.
Mucho dinero
Sin embargo, un policía local recuerda que un hijo del desaparecido le había comentado que su padre portaba 3.000 euros. La familia, destrozada, no quiso ayer hablar. De cualquier modo, es improbable que un ladrón asesino se hubiera quedado nada más que con una parte de todo el dinero del anciano.
Más inquietante es que el cuerpo llevara cinco días o alguno menos, colgando de un algarrobo, y que el domingo nadie lo viera. Ayer, tras el trabajo de la Guardia Civil y del médico forense, un detalle macabro quedó en el lugar de los hechos: la pulsera identificativa que se pone a los cadáveres se cayó al suelo y permaneció sobre la hierba.
Francisco Company, delgado, de pelo corto y blanco, vivía 15 días con una hija en un chalet de la Avenida Argentina del Port d’Alcúdia, y otros 15 con un hijo en la urbanización los Patos, en Sa Pobla. Era el padre del concejal socialista Francisco Company Martorell. El hombre salió de su casa del Port d’Alcúdia a las 11.00 horas del martes 25 de marzo con la intención de ir al médico en el PAC de la Casa del Mar, a buscar unas recetas que no le entregaron.
Luego volvió a su casa, de donde salió de nuevo, en su bicicleta negra con guardabarros plateados, de ruedas altas y una cesta, hallada cerca del cadáver.
La familia denunció el caso el martes al ver que no regresaba a casa. La última vez que fue visto, a las 13.00 horas del pasado día 25, estaba en Avenida Argentina del Port d’Alcúdia, aunque existen testimonios posteriores de personas que creen haberlo visto estos días.
Cinco personas aseguran haberse cruzado con él el sábado en la carretera del Port d’Alcúdia, donde habría chocado con un contenedor cuando iba en bicicleta. Dicen que le ayudaron a ponerse en pie y que el anciano se fue sin decir palabra. Pero si estaba vivo, ¿qué hizo entre el martes y el sábado?
También cabe preguntarse qué lleva al suicidio a un hombre tan anciano que disfruta de una familia que le quiere, de amigos y de respeto en su entorno. El doctor Miguel Munar, coordinador del Área Psicogeriátrica del Psiquiátrico explica los cuatro cuadros posibles:
Sin conocer ni referirse a Francisco Company, señala que lo primero que se busca en estos casos es que se haya consumido medicamentos que le hayan producido algún tipo de transtorno. O una enfermedad neurodgenerativa, incluso un tumor, que pasara desapercibida y llevara a este desenlace.
Otra posibilidad es que un problema de riego sanguíneo en el cerebro, propio de la edad, sea origen del trastorno, o que se haya dado una depresión. «Hay ancianos –dice el doctor Munar– que lo hacen por ‘generosidad’: creen que deben quitarse de enmedio porque molestan o son una carga para sus seres queridos».