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Un incendio obliga a desalojar todo el edificio del bar Cristal de la Plaza de España
JUAN RIERA ROCA
PALMA.— Una docena de vecinos del número 4 de la Plaza de España (edificio de lujosos pisos, famoso en medios políticos por haber sido la sede de UM durante muchos años) estaban viendo el telediario ayer al mediodía cuando un fuerte olor a humo lo invadió todo. Un cortocircuito acababa de provocar un peligroso incendio.
Eran las tres de la tarde, o poco más. La soleada tarde de febrero no impedía que el ambiente fuer algo frío. El calor del hogar y lo relajado de la hora –después de comer, momento idóneo para la siesta– había llevado a muchos de los vecinos del inmueble a descansar cómodamente en pijama y bata.
Y en pijama y bata tuvieron que bajar corriendo a la calle cuando los agentes de la Policía Local de Palma, los primeros en llegar al lugar, se dieron cuenta de que el incendio, aunque de pequeño tamaño, era una amenaza real. La humareda, más que el fuego, iniciada en la escalera podría haber ocasionado problemas de producirse el temido «efecto chimenea».
De hecho, aunque el fuego no llegó a extenderse más allá del rellano del primer piso de la escalera del edificio y fue extinguido en pocos minutos, la prudencia aconsejo a la Policía Local organizar el desalojo no solamente de todo el inmueble –una docena de personas bajarían por esa razón a la calle– sino de los bares de los bajos, ambos muy populares: el Cristal y el 1916.
Los bomberos de Palma llegaron en pocos minutos. Un camión con autobomba, un coche del cuerpo y la grúa con brazo para evacuar personas de pisos altos desde la fachada, fueron los efectivos desplazados hasta el lugar. La Policía Local y la Policía Nacional desplazaron además varios coches patrulla al lugar para controlar el tráfico y a las personas que pronto se concentraron allí.
Un vehículo del 112 hizo acto de presencia en el lugar para agilizar la coordinación del operativo. El servicio de coordinación de emergencias médicas del IB-Salut, el 061, envió hasta la Plaza de España una ambulancia, que permaneció en situación de reserva durante todo el rato, ya que no se produjeron heridos por fuego ni por inhalación de humo.
Los bomberos colocaron un ventilador gigante para evacuar el humo de la escalera y garantizar la ausencia de riesgo para los habitantes de las viviendas. Ni una sola de las casas sufrió daños. El único vestigio del suceso será una mancha negra y el olor a humo, que siempre tarda mucho en irse.
Pese al escaso riesgo que corrieron ayer las personas, la escalera y el rellano fueron escenarios de momentos de emoción. Varias personas mayores sintieron miedo. Alguna de las mujeres evacuadas se abrazó a los policías locales que las acompañaron a la calle.
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