El día 1 de diciembre de 2005 ITUSA, representada por Xico Tarrés, como presidente del Consejo de Administración, y entonces alcalde de Vila, otorga una escritura de declaración de obra nueva en construcción al 30%, en el solar Juan XXIII, consistente en un edificio de seis plantas más sótano, por una superficie total de 5.331 m2. La planta sótano de 1.875 m2, destinada a 54 plazas de aparcamiento; la planta baja de 1.406 m2, a seis viviendas (probablemente, locales comerciales) y cinco plantas elevadas, de una superficie de 410 m2 cada planta, a 30 viviendas (6 viviendas por planta). FALSO. Declara Xico Tarres que el edificio en construcción dispone de la pertinente licencia municipal de obra - FALSO- y que el valor total de la misma una vez finalizada será de 2.160.020 euros (y 5 céntimos de euro, precisa). FALSO. Además, incorpora a la escritura un certificado de 14 de Noviembre de 2005 expedido por el arquitecto S.L.A. en el que consta la descripción del edificio en construcción y que la obra se ajusta en todo al proyecto y a la licencia municipal de obra concedida FALSO. Increíble, pero cierto.
El mismo día 1 de diciembre de 2005 Xico Tarrés, en representación de Itusa, constituye hipoteca sobre el solar y obra en construcción por un importe de 5.000.000 euros, que recibe en su totalidad de la entidad prestamista, la caja de ahorros ‘Sa Nostra’, que tasa la finca hipotecada en 8.150.000 euros como tipo de subasta. En esta escritura se indica textualmente que ‘una vez obtenida la licencia de obras de la ‘segunda fase’ para la construcción de 96 viviendas...’. Estas 96 viviendas son las destinadas al realojo de los residentes en los edificios de la obra sindical de la avenida Isidoro Macabich y de calle Madrid. No obstante, sucede que la obra del edifico Juan XXIII ya se encontraba en su ‘tercera fase’, una mole de 14.262 m2 de superficie construida y destinada a 132 viviendas y 165 plazas de aparcamiento, sin licencia de construcción, contrariamente a lo declarado por Xico Tarrés en la escritura de obra nueva.
El contenido de ambas escrituras evidencia que el valor real del solar es varias veces superior al de 2.400.000 euros asignado por Xico Tarrés como presidente de Imvisa, en beneficio injustificable de Bruesa y en perjuicio del erario municipal, es decir, en perjuicio de todos los ciudadanos.
Declaración falsa
Que esta declaración de obra nueva es FALSA resulta evidente a la vista de la mole construida y también de las manifestaciones recientes de Vicente Torres, teniente alcalde y máximo responsable de Urbanismo, quien reconoce que el controvertido inmueble ha recibido ahora la preceptiva licencia de construcción para proseguir y finalizar la obra, que estaba paralizada desde junio de 2006.
De la obra declarada como proyectada y ejecutada a la realmente construida sin licencia media un abismo. De los 5.331 m2 de construcción declarados a los 14.262 m2 de construcción real, con mayor superficie de solar ocupada que la permitida y mayor altura que la declarada.
La ilegalidad de esta construcción ha sido perfectamente conocida y consentida por Vicente Torres, desde un primer momento. Esta sobreedificación ilegal, de la que el propio Xico Tarrés se hace doblemente responsable, estaba destinada a proporcionar unos ingresos ‘extras’ ¿a repartir entre quienes?
He aquí una segunda fuente de financiación de las presuntas comisiones ilegales, como apuntaba acertadamente, con suficiente conocimiento de causa, José Marí Ribas, ‘Agustinet’, hoy alcalde de San José, entonces gerente de Itusa: La sobreedificación ilegal del edificio Juan XXIII.
Esta obra ha sido construida por BRUESA, pues ITUSA carece de los medios propios de una empresa constructora, según así se manifiesta en la memoria abreviada de ITUSA correspondiente al ejercicio de 2006, que incluye un apartado relativo a las obras en curso que dice textualmente: ‘Itusa como contratista principal, subcontrata la ejecución material de dichas obras con otras empresas, ya que no dispone de medios propios para la construcción’. Y acto seguido añade (no tiene desperdicio): ‘Por tanto el costo de producción de las obras incluye el coste de la obra repercutido por el subcontratista, los gastos de naturaleza diversa directamente imputables a la producción, los intereses devengados durante el período de construcción, y asimismo aquellos gastos iniciales del anteproyecto, y proyecto, aún anteriores a la adjudicación’.
Itusa, ‘contratista principal’ (¿?) ¿cuántos otros contratistas y subcontratistas hay y cuáles son?; subcontrata con otras empresas ¿cuántas y cuáles son? ¿dónde están las subcontratas?
Y así, una vez más se pretende obtener una ventaja económica para Bruesa colando de rondón a Itusa unos costes que sólo corresponden a Bruesa, como claramente resulta del referido concurso público que originó la constitución de Itusa.
En efecto, el pliego de condiciones del concurso, que tiene el carácter de contrato administrativo entre Imvisa, como promotora, y Bruesa, como única adjudicataria, establece que la responsabilidad de Imvisa queda limitada a la aportación del solar y que las obligaciones de la sociedad mixta a constituir (luego, ITUSA) serán asumidas por el socio privado adjudicatario del concurso (luego, BRUESA) en todo lo relativo a la gestión, costo y ejecución de las obras del proyecto.
Contrapartida
La relación contractual de Imvisa con Bruesa para la ejecución del proyecto ‘Eivissa Centre’, anterior a la constitución de Itusa, no permite esta componenda que a buen seguro lleva aparejada alguna contrapartida oculta.
Estas insólitas actuaciones de Xico Tarrés, entonces alcalde de Ibiza y presidente de Imvisa y de Itusa, evidencian un alto grado de implicación en la denunciada trama de corrupción urbanística con comisiones ilegales aparejadas a ella, con el respaldo de las altas instancias del PSOE.
He aquí una tercera fuente de financiación de las presuntas comisiones ilegales, siempre en beneficio de Bruesa: Trapicheos económicos y financieros.