PALMA.- El presidente de Unió Mallorquina (UM) prohibió a los abogados de su bufete coger asuntos relacionados con Andratx poco antes de que estallase la Operación Voramar que se saldó con las detenciones del alcalde del PP Eugenio Hidalgo, el ex director general de Ordenación del Territorio del Govern Jaume Massot y del celador de obras Jaime Gibert.
Precisamente en una conversación con este último, mantenida el seis de septiembre de 2006 e intervenida por la Guardia Civil, la arquitecta municipal María Isabel Seguí explica la orden dada por Miquel Nadal en su despacho particular. Una información a la que la funcionaria había tenido acceso a través de la abogada del bufete con la que mantiene una relación de amistad.
- «Francisca», dice Seguí en referencia a la letrada del Bufete Nadal, «no coge temas de Andratx».
- «¿Eh?», le inquiere el celador municipal.
- «No, no coge ninguno, no quiere ninguno».
- «¿Por?».
- «Porque yo estoy por en medio y porque su jefe no coge temas de Andratx... su jefe prefiere que no coja... Porque está en el Consell su jefe... Es Miquel Nadal su jefe... el vicepresidente del Consell... Su jefe le dijo que no cogiera nada de Andratx y ella le dijo que mejor, porque tengo una amiga...».
De manera prácticamente paralela a la prohibición expresa de Nadal a sus subordinados, otros dos líderes de UM, Bartomeu Vicens y Antoni Pascual, lanzaron una advertencia a sus socios de gobierno. El portavoz uemita en el Parlament y el conseller de Obras Públicas del Consell de Mallorca se acercaron a los diputados del PP al término de una reunión de la Comisión de Urbanismo del Consell de Mallorca. Concretamente en la que se abordaban las normas subsidiarias de Andratx, que tuvo lugar en junio de 2006.
«Eugenio Hidalgo va a tener problemas, alejaos de él», aventuraron Vicens y Pascual. Estas palabras las pronunciaron después de que en aquella Comisión el ex alcalde del PP se opusiera frontalmente a la aprobación de las normas municipales con las recalificaciones que había solicitado la formación presidida entonces por Maria Antónia Munar. Entre otras las que beneficiaban a los tres solares que tiene en la zona protegida de Cala Llamp el histórico ex jefe de la Demarcación de Costas de Baleares, columnista de Última Hora y presidente del Círculo de Bellas Artes Antonio Garau.
El principio del fin
Aquella cita transcurrió con relativa normalidad hasta que se abordó el punto del orden del día correspondiente al municipio andritxol y, específicamente, el que versaba sobre la situación urbanística de Cala Llamp. Hidalgo, presente en aquella cita, se negó rotundamente a aceptar las modificaciones propuestas en la zona por UM. Pero, sobre todo, que en ella se establecieran distinciones entre solares dependiendo que la identidad de su propietario. El ex primer edil argumentaba que el criterio del Consistorio que dirigía siempre había sido el mismo: que toda la zona de Cala Llamp fuera urbana.
Que se pudiera edificar en cada uno de sus solares. Sin excepción. Y, por lo tanto, se oponía a que se aplicara un grado de protección máximo sobre la zona que queda todavía virgen, la más próxima a la Punta de Sa Gavineta. En ella el Plan Territorial de Munar y la propuesta de normas subsidiarias realizada por UM hizo una excepción con un conglomerado de terrenos propiedad de Garau. Al comprobar su negativa, Vicens exclamó: «Este tío es un impresentable, ha incumplido lo pactado». Meses después UM le llevó a los tribunales y desencadenó la Operación Voramar.