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LA MIRADA
VPO en Calvià
JAVIER LEGORBURU
Los vecinos de Calvià y Capdellà han votado mayoritariamente no a las viviendas de protección oficial; si yo viviera en uno de esos asentamientos tradicionales habría votado igual. Calvià debe su riqueza al turismo, tanto tradicional como residencial; hace años que vengo observando que el primero está en paulatina decadencia, pero no así el segundo, sin perjuicio de que pase ahora por un bache como consecuencia de la crisis financiera occidental; y a un municipio que vive del turismo lo que le interesa es que no se masifique y que lo que se construya esté, no ya bien, sino muy bien hecho. La riqueza llama a la riqueza y lo que queremos los calvianers es que lo nuevo que se edifique sea de escasa altura y calidad primera.
Escuché al alcalde decir que los vecinos de la urbanización Galatzó -un barrio dormitorio obrero- podrán también votar acerca de que si quieren equipamientos o más bloques de protección oficial. En la llamada Pantera Rosa no van a invertir, ciertamente, germanos acomodados; pero de vivir yo allí, lo tendría igual de claro: votaría por los equipamientos y zonas verdes, para poder residir en algo parecido a un pueblo, en vez de en una colmena a la que se va a pernoctar, y para, como buen mallorquín adoptivo, vender mi piso a cuatro veces más de lo que me ha costado.
Me resulta sorprendente que se crea que la Administración tiene la obligación de subvencionar a los jóvenes calvianers un piso de 90 m2 a estrenar, como si no se ofreciesen, a la venta o en alquiler, pisos de segunda mano en Palma o apartamentitos en el mismo término. La vida... es lucha, queridos conciudadanos
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