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AL MARGEN
El interés general según Buils
JOAN FONT ROSSELLÓ
Arthur Koestler sostenía que la claudicación ética en cosas aparentemente sin importancia, como decir la verdad, suele ser la antesala de la más absoluta de las inmoralidades. La corrupción en mayúsculas sólo es posible cuando se ha cruzado el Rubicón de la mentira, por lo que implica de degradación moral. Una mentira que a menudo va salpimentada de corrección política, la más extendida de nuestros tiempos. Francesc Buils ya me demostró su verdadero rostro cuando durante la pasada legislatura y en un tenso debate en el Consell sobre la memoria histórica, tuvo la osadía de afirmar que UM estaba «a favor de los demócratas», identificando a estos últimos con los chekistas anarquistas, socialistas y comunistas y vinculando al PP -el único partido de nueva planta- con los fascistas. Y eso que entonces la «muy demócrata» UM gobernaba merced al respaldo del PP. Me percaté de que Francesc Buils no pasaba de un vulgar superviviente que era capaz de mentir a sabiendas, apuñalando al disidente, para medrar en sintonía con la corrección política.
Buils está siendo noticia estos días. Y no para bien, precisamente. El mismo que antes reivindicaba la competencia de promoción turística para el Consell ahora se niega a transferirla. Con el agravante de que ahora está en vigor un nuevo estatuto hecho a imagen y semejanza de UM que, creyendo que seguiría patrimonializando el Consell, se sumó con especial entusiasmo a pertrechar de competencias a los consejos insulares a expensas del Govern, entre ellas ordenación y promoción turísticas. Supongo que Buils hacía una cosa y ahora hace la contraria en nombre del interés general, claro. El mismo interés general, supongo, al que se habrá acogido Buils que, en un alarde de indiscreción, incompetencia y artes marrulleras, ha puesto en boca del Rey unas palabras inconvenientes tanto para nuestro turismo como para las inmejorables relaciones de la Casa Real con los mallorquines, aireando un inventado deseo del Rey de que «Calvià no se desarrolle más urbanísticamente» (DM). Olvidando que de no ser por nuestro republicano de salón, Juan Lladó, socio actual de UM, el Rey no se hubiera sentido obligado a decirnos que «nos seguiréis teniendo siempre» (EL MUNDO/ El Día de Baleares) en alusión a la polvareda que levantaron las astracanadas de Lladó contra la Casa Real y que pusieron en un brete a Armengol y a Antich. Y olvidando también que fue durante el mandato de Margarita Nájera cuando se batieron todos los récords de construcción en el municipio más turístico de Mallorca contra el que Buils, nada menos que consejero de turismo, ahora arremete sirviéndose del falso argumento de autoridad de la realeza. ¿Por interés general? Más bien por la desmemoria histérica de una UM cuyo afán conservacionista en Calvià ya quedó más que probado con los dos pelotazos abortados de Son Massot y Ses Planes.
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