PALMA.- Canta, baila, actúa, enamora y seduce sobre el escenario, la ex triunfita Edurne, a sus 22 años, consigue todo lo que se propone. El próximo 11 de febrero llega a Palma dispuesta a cautivar con su nuevo trabajo, interpretando el papel de Sandy en Grease: el musical de tu vida.
Un papel para el que parecía predestinada, tras su cambio radical de look para su último disco, consiguió transformarse en una auténtica jovencita setentera, algo que no pasó despercibido para los productores del espectáculo. Su dulzura natural, su espectacular voz y dotes interpretativas la llevaron del escenario de la cubierta de Leganés a las tablas del teatro. Una experiencia que según cuenta a EL MUNDO / El Día de Baleares es «completamente diferente de cantar en un concierto, te metes en otro mundo, la gente está tranquila, sentada esperando ver que le ofreces, no son ni mucho menos tus fans que se saben de memoria todas tus canciones, al principio pensé que me iba a sentir rara, pero me adapté enseguida».
El personaje le va como anillo al dedo, Edurne asegura que, como Sandy, ella ha experimenta la evolución de «niña buenecita, dulce, a una chica más salvaje cuando trabajo y canto sobre el escenario», sin embargo advierte de que la Sandy del musical «no es la rubia tonta de la película, es más espabilada, aprende rápido».
Al respecto comenta que «hay Sandys en todas las épocas, chicas románticas, soñadoras, que viven en una nube, pero como en la película y el musical evolucionan. Pero creo que alguna aún sigue creyendo en el amor como el motor que lo mueve todo».
Durante los casi cuatro meses que lleva en el musical, y los más de 100 botes de laca que lleva gastados, Edurne asegura que le ha pasado de todo «cada función es distinta, una vez se me cayó la falda en mitad del escenario porque se había caído el botón y me quedé allí en ropa interior». Sin embargo, el peor momento que recuerda la madrileña ocurrió hace pocos días, según cuenta «estábamos actuando en Sant Cugat, era una de las primeras actuaciones en aquel teatro. Hay una canción que canto desde una habitación y desaparezco después en una especie de armario y... ¡se olvidaron de mí! Estuve allí cinco minutos eternos, empecé a gritar y a dar golpes en la puerta hasta que vinieron a sacarme».
Después de cosechar el éxito en la música, la televisión, la publicidad y el teatro, Edurne no quiere ponerse ningún tipo de freno: «Soy una chica muy soñadora y tengo mucha energía. Me gustaría hacer algo relacionado con el cine, una banda sonora por ejemplo o incluso participar en una película».
Con todo confiesa que tiene «muy poco tiempo libre» aunque eso no le importa en absoluto «este mundo es muy difícil, muy competitivo, y se agradece tener trabajo porque la verdad es que no sé estarme quieta».
De momento pone cada noche toda la carne en el asador en el que dice «realmente se ha convertido en el musical de mi vida». La actriz anima a todos los palmesanos a ver el musical ya que asegura que «sales radiante de felicidad, conoces todas las canciones, puedes venir con los niños porque se lo pasan pipa, los actores estamos entre el público y todo el mundo, canta, baila, da palmas, ríe... ¡es maravilloso!».