Sólo un camión radar SIVE se encarga de controlar toda la costa mallorquina. Si cuando había dos dispositivos, las pateras habían llegado a la Isla, las probabilidades ahora se han duplicado. Durante los meses que se han puesto en marcha estos dispositivos, las averías han sido una constante. Nadie acertaba a dar con la verdadera razón por la que el instrumental se había estropeado.
En algunas ocasiones, sin saber por qué, al día siguiente un dispositivo volvía a funcionar. En otros casos, la solución de la avería no era espontánea y precisaba del trabajo de un técnico. «Creemos que el fallo está derivado al desconocimiento generalizado del funcionamiento del radar», señalaron a EL MUNDO fuentes del Instituto Armado. No es el momento más propicio para la avería del radar. El buen tiempo reinante en el mes de enero convierte a Mallorca en más vulnerable a las pateras.
Paralelamente a los problemas técnicos está el recorte de personal con cualificación suficiente para estar al mando del radar SIVE con lo que el número de horas de vigilancia de la costa ha menguado considerablemente. Los operarios del radar móvil utilizan una buena parte del tiempo en conducir el camión con el sofisticado equipo a bordo. Otro problema añadido es que mientras el actual Sistema de Vigilancia Exterior muestra cada vez mayores carencias, las embarcaciones que llegan a la isla presentan cada vez una mayor envergadura y una mayor potencia.
La única solución que hasta el momento se ha mostrado efectiva para paliar una masiva llegada de pateras ha venido también por mar. La patrullera Río Cervantes del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, provista de un radar de similares características, tiene que zarpar con frecuencia y vigilar la costa a nivel del mar. Pese a la gran autonomía que posee esta embarcación para no volver a la costa a repostar, el área de vigilancia por sí sola es muy escaso.
Hasta que el anuncio de la instalación de un radar fijo en Mallorca se materialice, las probabilidades de que lleguen pateras han aumentado. El pasado año, la ruta mallorquina de las pateras quedó inaugurada. Nada más iniciarse 2008, se ha consolidado con la llegada de dos embarcaciones repletas de inmigrantes argelinos indocumentados a bordo.