El también jefe de los servicios funerarios de la EFM presentó su renuncia a Sánchez la semana pasada ante la crisis abierta con el comité de empresa por su nominación y la falta posterior de respaldo y apoyo del gerente de esta empresa municipal, Joaquín Vaquero. La dimisión de Quetglas nombrado en la última reunión del consejo de administración de la EFM, se dio a conocer a la plantilla en la reunión del comité de empresa del pasado viernes.
Aunque Sánchez ha intentado hasta el último momento que el hasta ahora jefe de servicios no deje su nuevo cargo ante el temor de que su dimisión agrave la guerra interna que se vive en Son Valentí, la realidad es que su renuncia es irrevocable. Quetglas no ha ocupado ni tan siquiera el despacho que tenía reservado en la primera planta de la sede de la EFM junto a Vaquero y la presidenta Begoña Sánchez. Fue el propio Vaquero el encargado de anunciar la dimisión de Quetglas a los sindicatos en la última reunión del comité de empresa para intentar calmar los ánimos bastante crispados entre el personal por todo lo ocurrido. El gerente la achacó a «motivos puramente personales».
El aún director técnico (su relevo y dimisión debe ser confirmado aún por el consejo de administración) continúa realizando su labor como jefe de servicios y no se ha incorporando al puesto de dirección para el que fue nominado en un principio. La dimisión de Quetglas se produce en plena renovación de la dirección de la funeraria tras la salida del ex gerente y actual director general de la sociedad, Oscar Collado, actualmente de baja laboral.
Un ascenso cuestionado
Collado ha sido la persona que ha llevado las riendas de la empresa durante los últimos años y, en estos momentos, está negociando con el Pacte de Cort su marcha coincidiendo con la renovación de los puestos de dirección de la entidad que acomete estos días la concejala Sánchez. Precisamente la nominación de Quetglas como provisional director técnico de la funeraria, completaba el cuadro de dirección de la EFM, con Vaquero de gerente y Sánchez como presidenta ante la próxima salida de Collado de la entidad, presumiblemente, antes del próximo verano.
Pero el ascenso a dedo del jefe de servicios funerarios a la dirección dejaba vacante su puesto actual que la concejala socialista quería cubrir con otro nombramiento discrecional que, a la postre, fue lo que destapó la caja de los truenos entre la plantilla de trabajadores Son Valentí. Sánchez no contaba con el rechazo que esta decisión iba a provocar en el comité de empresa de una sociedad municipal con casi un centenar de trabajadores que exigieron a la dirigente socialista que la elección de este cargo se realiza mediante el sistema de promoción interna más equitativo que su elección a dedo. Hubo sindicatos que amenazaron con convocar una rueda de prensa para airear y denunciar la situación, cosa que el gerente de la empresa logró en último momento frenar.
La intención de la dirección era incorporar en la jefatura de servicios a una persona de confianza para completar así el organigrama político de control de la compañía en los distintos escalafones. La presión de los sindicatos pudo con Sánchez y Vaquero que renunciaron a cualquier nombramiento discrecional para un puesto que, en la práctica, seguirá desempeñando Quetglas tras su renuncia a ejercer el cargo de director técnico.
Ahora se espera que después de una semana de fuertes tensiones la calma vuelva a los despachos del camposanto de Son Valentí. La plantilla da por hecho de que por ahora no habrán más nombramientos. Ahora falta por conocer si la presidenta Begoña Sánchez, definitivamente, renuncia a cualquier modificación de la plantilla de la funeraria en los próximos meses o esperará cerrar la marcha de Collado de la empresa para completar su renovación interna.