La urbanización de Muleta en Sóller, un campo de golf en Muro, otro en Santanyí y la frustrada promoción urbanística de Son Massot son algunos de los ejemplos donde UM ha apoyado sin reparos la edificación en suelo rústico.
Uno de los escándalos urbanísticos más sonados se fraguó a principios de la legislatura pasada cuando Munar presidía el Consell de Mallorca. La familia del editor Pedro Serra, en connivencia con UM, consiguió que la finca de son Massot de Calvià se incluyera entre las Áreas de Reconversión del Plan Territorial, una categoría que supone la rectificación de unos terrenos rústicos a urbanos. La operación requería el visto bueno del Ayuntamiento de Calvià. El alcalde Carlos Delegado examinó la operación, consideró que no era buena para el municipio y dijo no frustrando así un pelotazo de 36 millones de euros.
De hecho, todas las áreas de reconversión contempladas en el Plan Territorial suponen la utilización de suelo rústico para edificar. Estas áreas de reconversión están ahora paralizadas y algunas de ellas están siendo investigadas por la Fiscalía Anticorrupción. UM, por otra parte, también ha defendido siempre en el Ayuntamiento de Sóller la urbanización denominada Muleta II prevista en un Área de Especial Interés Paisajístico. Esta urbanización cuenta también con el apoyo del PP.
Un ejemplo diferente es el del que fuera conseller insular de Medio Ambiente con Munar, Miquel Àngel Borràs, quien no tuvo ningún reparo en construirse una mansión en un ANEI ubicada en Puigpunyent.
Más recientemente, durante la negociación del actual pacto de gobierno, UM exigió, y así está firmado, que se permitiera la construcción del campo de golf de Es Pujol, en el término municipal de Santanyí. Este proyecto ha sido incluido en la moratoria pero ya se sabe que podrá llevarse adelante una vez se haya procedido a la reforma del Plan Territorial .
El partido que ahora lidera Miquel Nadal también se ha aliado con el PP en Muro para defender la construcción de un campo de golf en suelo rústico. En Cala Blanca (Andratx) y Sa Ràpita UM defiende otros dos proyectos urbanísticos en suelo rústico.