PALMA.- Que un juez reconozca que es amigo personal de la principal acusada en una de las causas que investiga, que se reúne con ella periódicamente desde hace años y que su hijo trabaja para ella no ha sido motivo suficiente para que la Audiencia le deje apartarse de la instrucción del caso, tal y como solicitó. La acusada es Dolça Mulet, dirigente de Unió Mallorquina denunciada por la presunta malversación de caudales públicos a la hora de conceder subvenciones desde el Consell. El juez, su amigo Pedro Barceló.
La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Palma rechazó ayer que Pedro Barceló, titular del Juzgado de Instrucción nº 1 de Palma, se aparte de la investigación de La Piñata. Una inhibición que el juez había solicitado el pasado 21 de diciembre ateniéndose a la Ley Orgánica del Poder Judicial, que en su capítulo V regula los supuestos por los que un juez debe abstenerse en la valoración de un caso. Uno de ellos (apartado 9) no es otro que el de mantener una relación de «amistad íntima» o una «enemistad manifiesta» con cualquiera de las partes.
Barceló presentó un escrito en el que, sincerándose, solicitaba que le dejasen apartarse del sumario y pusiesen otro juez al frente de la investigación. El que fuera juez decano alegaba literalmente que mantiene -hablaba en presente- «una relación de amistad con Dolça Mulet Dezcallar que, si bien no alcanza el calificativo de íntima, se ha venido desarrollando desde hace años mediante varias reuniones y celebraciones anuales con un mismo grupo muy reducido de personas».
«No es amistad íntima»
Ha sido precisamente ese carácter de intimidad el que la Audiencia no ha considerado suficientemente claro a la hora de rechazar la solicitud de Barceló. La Alta instancia judicial no ha considerado que a la luz de estas escuetas pero gráficas explicaciones ofrecidas por Barceló pueda considerarse que existe una amistad íntima. Y en consecuencia no ha creído justificada la abstención y ha resuelto que «Barceló debe continuar con la instrucción del caso».
La Audiencia también ha pasado por alto otra de las argumentaciones ofrecidas por Barceló para pedir su salida del sumario. Como ya desveló este diario, Barceló adujo que su hijo, licenciado en INEF, «está trabajando en la Conselleria de Esports i Promoció Sociocultural de la que es titular Mulet». Una incorporación que, cabe reseñar, se produjo en plena instrucción judicial de La Piñata, pocos meses antes de que Barceló regresara al Juzgado de un permiso que le ha llevado a Bulgaria para cooperar en un proyecto que prepara a esta nación desde el punto de vista jurídico para su incorporación a la Unión Europea. Poco antes del regreso de Barceló, que se produjo a finales del año pasado, el vástago del juez fichó por el Consell.
El juez recibió ayer por la mañana la comunicación de la Audiencia. Y, según aseguró a este diario, por la tarde empezó a trabajar sobre un expediente que lleva ya casi un mes paralizado, tal y como exige el reglamento cuando existe una solicitud de abstención pendiente.
El rechazo de esta abstención resulta sorprendente si se contrapone con la resolución que hace únicamente cinco días adoptó la Audiencia ante otra solicitud de abstención formulada por el propio Barceló en otro de las denuncias que debe investigar. La que atañe al Plan Territorial de Mallorca, impugnado por la Fiscalía por presunta prevaricación y tráfico de influencias en su gestación.
En un escrito emitido igualmente en diciembre Barceló pidió abstenerse de la investigación del Plan porque, según confesó, también mantiene una «relación de amistad» con uno de los imputados. Una relación de la que curiosamente también dijo que no era íntima pero que aseguró que «se ha venido desarrollando en el ámbito de reuniones y excursiones marítimas privadas y con reducido número de personas, con una periodicidad trimestral desde hace varios años». La Sección Segunda de la Audiencia sí apreció que en ese caso se da el supuesto de amistad que regula la Ley Orgánica del Poder Judicial y autorizó que se apartase del sumario.