El nacimiento de Jesús, en la cueva de Belén o en la casa de José en Nazaret, centra una vigilia especial en la que las iglesias se llenan de fieles y se adornan de un modo especial para acoger tal ocasión.
El sermón de la calenda, la anunciación del ángel o el canto de la Sibil·la, normalmente protagonizados por niños, dan un toque especial a una velada religiosa en la que los cánticos de villancicos redondean la fría noche.
Sóller, igual que los demás municipios mallorquines, se unió a la fiesta con la celebración de las Matines. El templo de Sant Bartomeu, que el pasado año se encontraba cerrado al culto debido a las prolongadas obras de reforma llevadas a cabo en su cubierta, volvió a acoger un nuevo año la alegre ceremonia.
También sus campanas, ahora también restauradas y con renovado (y potenciado) repique, pudieron comunicar hasta el último rincón del valle solleric la buena nueva del nacimiento de Jesús.