En su primer mensaje navideño como presidenta del Consell, Armengol afirma que estos meses transcurridos han sido «ilusionantes», en los que ha habido «momentos muy dulces y momentos más complicados».
«Estos primeros seis meses han sido breves en el tiempo, pero intensos en las decisiones, con un gobierno plural y cohesionado. Un gobierno que se ha convertido en un buen equipo, con iniciativa y empuje. Un equipo sólido formado por personas que tiene un punto de conexión fundamental: todos, por encima de todo, amamos nuestro país», ha añadido.
La socialista ha subrayado que el nuevo gobierno insular apuesta por una política «pensada para las personas, hecha a medida de las personas y del territorio», en referencia a Mallorca, esa isla «pequeña, bella, tan mediterránea», que ha de ser cuidada.
Armengol ha prometido también «pasión» en la gestión y en la política de bienestar social, a la que el Consell destinará el año que viene «un tercio del presupuesto».
Armengol, que también ha valorado la gestión hecha por sus antecesores, se ha comprometido también a trabajar para convertir el Consell de Mallorca en el «verdadero gobierno» de la isla y a apoyar a los ayuntamientos, que han de tener «más recursos económicos».
Ha expresado su deseo, además, de dar un buen servicio a los ciudadanos y anunciado que dentro de este objetivo impulsará la modernización de la administración.
Igualmente, ha reiterado su voluntad de tener una «administración más transparente, en la que los ciudadanos puedan saber cómo se gestiona su dinero y a qué o a quién se destinan los recursos públicos. Al final de su discurso navideño, Armengol ha reiterado su compromiso y el del gobierno insular «con Mallorca y los mallorquines», tanto los que han nacido en la isla como en los que la han escogido para vivir.
Armengol preside el Consell gracias a un pacto entre el PSOE,Unió Mallorquina y el Bloc. Algunos de sus principales quebraderos de cabeza se han debido a su conseller de Interior, el presidente de ERC en Baleares Joan Lladó, quien ha invitado públicamente a quemar las fotografías del Rey.