Este sistema, que ya está en período de pruebas para que esté a pleno rendimiento el próximo mes de enero, no sólo supone una importante inversión inicial sino que implica además elevados costes de mantenimiento.
Y tiene además un inconveniente añadido: el canal IB3 Sat precisará una programación específica, distinta a la que ofrece en las Islas, ya que el canal autonómico sólo ha comprado los derechos para emitir en Baleares las películas y series extranjeras, no en el resto del mundo. Por tanto, la programación de IB3 Sat deberá constar íntegramente de producción propia.
Todo ello, cuando el canal autonómico pasa por sus peores momentos y Martorell ha prometido una política de austeridad alegando que arrastra 138 millones de euros de deuda contraída por el anterior equipo de María Umbert.
Y a ello se suma la fuga de miles de espectadores desde que IB3 estrenó, el pasado mes de septiembre, su nueva programación íntegramente en catalán. Si en noviembre de 2006 IB3 tenía una cuota de pantalla del 6,8% en Baleares, un año después esta cifra había caído hasta el 4,2%.Y el descalabro es aún mayor si se tiene en cuenta que el pasado mes de agosto, cuando aún se emitía la programación diseñada por María Umbert, el canal obtuvo su récord histórico: el 8,5%. Por tanto, la televisión autonómica ha perdido más del 50% de su audiencia en apenas tres meses.
Para intentar frenar esta sangría, Martorell tiene previsto renovar buena parte de la parrilla a partir del próximo mes de enero. Y una de las principales apuestas de la nueva programación será precisamente un reality show, uno de los géneros de los que hasta hace poco renegaba el director general del ente público.
Ocho milímetros, la productora del doctor Bartolomé Beltrán, ya ha grabado el primer programa de este concurso en el que, cada semana, una madre buscará novia para su hijo entre tres candidatas. Seguida por las cámaras de IB3, la futura suegra conocerá la vida cotidiana de cada una de las aspirantes, con el fin de encontrar a la esposa ideal para su hijo.