PREGUNTA.- ¿Ha cambiado mucho la isla desde su primera visita?
RESPUESTA.- Ha mejorado en algunos aspectos. El crecimiento económico también implica un coste. Siempre hay que dar algo para tener otra cosa. Ahora somos más conscientes de esto. Tenemos que crecer de una forma más equilibrada. De la Eivissa que yo conocí todavía queda algo en las zonas rurales y en el espíritu de la gente. Eso no ha cambiado. Ahora la sociedad es consciente de que el futuro de Eivissa puede quedar garantizado pero no es una responsabilidad del gobierno de turno sino de todo el mundo. El sector público es responsable de dar las señales al empresario de que aquí hay un futuro. Es intolerable que las infraestructuras estén como están. Y somos conscientes de ello. Es intolerable que siga oliendo la depuradora. Es intolerable que el puerto esté así. Cada uno tiene que asumir su papel y el sector público debe dar ejemplo. Igual que los padres con los hijos.
P.- Ahora a todas las deficientes se le ha puesto el eufemismo de destino turístico maduro. Suena a pasado de moda.
R.- No estamos pasados de moda. Estamos a dos horas del mayor mercado del mundo, que es Europa. A los destinos lejanos vas una o dos veces pero aquí… Si lo tuviéramos bien preparado el éxito estaría asegurado. Solo depende de nosotros que lo cuidemos y aportemos mayor valor a las cosas que hacemos. Un camarero ya no puede ser una persona que no tiene formación. Aporta más que llevar una copa de la barra a la mesa. El aumento de la productividad se puede dar en todos los campos. La formación debe ir unida a esto. Lo que pasa es que si tienes una vivienda y no la cuidas 40 años después se te cae todo. Si no cuidas el paisaje, las playas y las infraestructuras notas un deterioro. Si has preferido hacer otra cosa con el dinero que has ganado con tu hotel en lugar de reinvertir en el… Si te quedas parado pierdes. Como si tienes que tirarlo y volverlo a hacer.
P.- ¿Cree que habrá muchos hoteles que se tiren y se vuelvan a hacer?
R.- El Fenicia lo han vuelto a hacer. En el proyecto de reconversión de zonas turísticas como Platja d’en Bossa o Sant Antoni entran en estos temas. Tienes que mejorar las estructuras y los equipamientos. A ver si las instituciones y la sociedad somos capaces de transformar alguna zona de Eivissa y que sea un punto estrella que digas: «Como esto tiene que ser todo». Para esto tenemos que estar todos. Una de las cosas que peor hemos hecho ha sido ir en contra de la belleza natural de la isla. Se necesita mucho más verde. Hay que sustituir la paleta por el jardinero.
P.- ¿Cómo puede hacer la izquierda para quitarse el ‘san benito’ de hacer muchos proyectos y estudios pero no ejecutar nada?
R.- Es que eso es una de las cosas importantes. El sector público es un poco lento en la tramitación de cosas. A veces parece que cuando hacemos algo te lo hacen desde fuera, o el Govern o empresas públicas. Nosotros queremos hacer cosas y rápido. No solo de palabras vive una institución. Vamos a ver lo que somos capaces de demostrar. Al final de la legislatura se verá si son palabras o realidades. Vamos a por todas dentro de las reglas de juego.
P.- ¿Qué se le puede decir a un empresario que tenía temor por la llegada de otro gobierno de izquierdas a la isla?
R.- Que queremos que Eivissa quiere ser competitiva en este momento. Con un mercado amplio y globalizado. Y que tenemos que estar unidos para sacar adelante Eivissa. Esta es la idea del presidente y es de sentido común. No nos vamos a meter en luchas fratricidas ni en tonterías cuando tenemos un gran reto por delante. Sería pelearse mientras se hunde el barco. Se necesita la energía de todos. El gobierno debe impulsar la energía de todo el mundo. Hay que hacer la promoción dentro. No sólo fuera. Tenemos que creernos que esto vale la pena, entonces vamos a cuidar esto. El niño ya no tirará cosas en la calle y al turista no lo vas a ver como algo molesto. Hace falta un cambio de actitud. Y tiene que ser de todo el mundo. Hay que querer tu tierra y que sea lo mejor. Hay que decirle a la juventud que la necesitamos. Son ellos los que han producido los cambios. Hace falta una juventud activa a la que no hay que frustrarle la ilusión.
P.- ¿Qué siente ahora desde la primera línea del discurso político? ¿Se siente un poco decepcionado con las tediosas discusiones entre partidos?
R.- Tampoco estoy en primera línea del discurso político. Siempre esto de Hacienda se considera una cosa técnica. No me siento decepcionado. No creo que haya ningún político que no quiera lo mejor para todos. Creo que hay cosas que son una pérdida de tiempo. Al final son las elecciones las que deciden quién toma las decisiones durante cuatro años. Me siento de verdad muy cómodo. Sino no lo diría. Además veo a todos muy ilusionados en un proyecto de todos. De todas formas, nuestro granito de arena no vale de nada si toda la sociedad está dormida o si no la haces participar.
P.- ¿Cuál es su opinión personal sobre la construcción de nuevos campos de golf en la isla?
R.- Nosotros hemos tenido mala suerte. Tengo un artículo que escribí en 1998 sobre el golf de Cala d’hort. Yo estaba en contra. Pero para mí es un deporte como el fútbol o cualquier otro. Pero si quitas más de lo que aportar como en Cala d’hort… Es algo que da empleo y mejora el gasto pero también hay que mirar el impacto. Tenemos que dejarnos de temas emotivos y no demonicemos cosas que son normales. No se puede demonizar el golf ni el fútbol ni el tenis. En su momento el tenis era una cosa de señoritos y ahora hay campos de tenis en todas partes. A veces el golf se ha utilizado como medio para construir. Cada caso hay que analizarlo. El golf puede dar un gran valor añadido en algunos sitios. Y puede restar en otros. Debemos estudiar cada caso sin mirar a qué persona afecta. Hay que hacer todo lo que sea bueno para Eivissa. Mallorca tiene un montón de campos de golf y nadie ha querido destruir Mallorca por eso. Evidentemente si a alguien se le ocurre hacer un campo de golf en Formentera está un poco loco.
P.- ¿Y sobre la creación de nuevos puertos deportivos?
R.- Menorca tiene más amarres que Eivissa, y Mallorca también por kilómetros de costa. Hay una gran demanda de amarres. Hay que buscar un sistema para esa mayor demanda de amarres sin necesidad de hacer grandes infraestructuras. El turismo náutico y de cruceros es muy importante. El turismo que consuma menos recursos mejor.
P.- ¿Cómo asumirá el mercado laboral la bajada en la construcción?
R.- El mayor volumen de salarios hasta el año 2006 procede de la construcción. No es bueno que se produzcan cambios bruscos pero es un sector que el propio mercado ha generado subidas y bajadas. Aquí lo vivimos en 1991. Mucha gente se quedó sin nada. Perdió sus locales y viviendas del ‘boom’ anterior. Los bancos vendieron todo eso hasta 1998 y, curiosamente, los que se arruinaron volvieron a ganar dinero al siglo siguiente. Para la mayoría de los ciudadanos no es bueno. No soy partidario de intervenir en los mercados pensando que sé más que el propio mercado. Hay una parte de población trabajadora que es flotante.
Creo que será un ciclo más lento. Hay exceso de capacidad pero también una demanda muy fuerte. En la evolución que hice de 2008 en los presupuestos, con un crecimiento económico del 2,8%, con un crecimiento mayor que en el de la construcción, el sector servicios, el 85% de nuestra actividad, irá por encima del de la construcción.
P.- ¿Cómo se han quedado las islas tras el ‘boom’ inmobiliario?
R.- Nos ha afectado muchísimo pero como en todas partes. Aquí sobre todo en el desequilibrio grande de plazas turísticas. Sin darnos cuenta en diez años hemos pasado de plazas de establecimientos turísticos, que son las que dan más trabajo, a ser un lugar donde el mayor número de plazas son alegales. Todas las leyes que han sacado limitando el crecimiento hotelero luego han hecho que se dispare la oferta alegal. Se ha desbordado el crecimiento urbanístico, pero da empleo y da mejores sueldos. Ha generado renta.