MANACOR.— El 35% de los 3.500 jóvenes que acuden los fines de semana a la marcha nocturna de Manacor, no bebe ni una sola consumición en los pubs y bares de la ciudad, sino que lo hace en la calle, consagrándose al denostado botellón.
Los 1.225 jóvenes (en su inmensa mayoría adolescentes) de los datos oficiales aportados por Policía Local y otras fuentes compran sus refrescos y consumiciones en los 20 puestos de botellón que se implantan por las calles cada fin de semana y durante los festivos de entre semana.
El 65% restante, que totalizan de media 2.375 personas, son usuarios habituales de los locales de marcha nocturna. Jóvenes de 20 pueblos de toda Mallorca se desplazan a Manacor porque la capital del Llevant está de moda.
El ruido que se origina por las calles y en las inmediaciones de los bares es la principal causa de protesta de los residentes del centro de la ciudad, quienes desde hace meses no pueden conciliar el sueño los fines de semana y festivos.
Menores de edad
Valoraciones de los propietarios de los locales de marcha, datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y documentación de los inspectores y agentes locales indican claramente que uno de cada tres asistentes a las marchas nocturnas de Manacor comienza y termina la jornada sin entrar en ningún local, disfrutando siempre de su rato de ocio en plena calle.
Asimismo, las mismas fuentes confirman que los viernes y los días festivos de entre semana la media de edad de los jóvenes que acuden a disfrutar de la juerga en Manacor no supera los 18 años, encontrándose en un porcentaje muy elevado adolescentes de entre 15 y 17 años.
Por el contrario, los sábados el porcentaje de edad suele variar sustancialmente, situándose normalmente en torno a los 24 años.
Datos estadísticos al margen, lo cierto es que la prolongada queja de los sufridos vecinos de las zonas de ocio nocturno de Manacor sigue sin ser atendida y éstos siguen padeciendo el exceso de ruidos y de suciedad que genera el botellón.