PALMA.– Sí, no lo puedo negar. Me han pillado. Soy el dueño de los dominios metropalma.com, metrodepalma.com, metropalma.es y metrodepalma.es. Sabía que tarde o temprano alguien me llamaría preguntándome por ellos. Pero, la verdad, creía que serían los propios interesados: el Govern balear y el Ayuntamiento de Palma. Parece que entre las fotos oficiales y el achique de agua no han tenido tiempo.
El que me ha localizado ha sido Eduardo Colom, periodista de EL MUNDO/El Día de Baleares. A él no le conocía de nada, pero le voy a acabar conociendo muy bien. Me explicaré contando la historia desde el principio.
El 12 de noviembre de 2005 se liberaron los dominios .es. Mi primo –que, a diferencia del de Rajoy, está preocupado por el cambio climático– y yo decidimos comprar a medias, ese mismo día, varias direcciones que nos pudieran interesar. Nos quedamos con algunas, entre ellas las mencionadas, con intención de darles uso debido a que era un futuro servicio público que tanto él como yo –mallorquín residente temporal en Madrid– íbamos a utilizar. Nos preocupaba que un proyecto así fuera realmente beneficioso para los ciudadanos, por lo que podíamos hacer una web crítica.
En cualquier caso, creímos que los competentes gestores del Govern se pondrían inmediatamente en contacto conmigo para reclamarme los dominios ya que, como ocurre con todos los metros del mundo, más temprano que tarde habría que hacer una página web oficial. Ya era extraño que no lo hubieran previsto. Sin embargo, pasaron los meses y nada. En vista de que nosotros estábamos en otros menesteres y no se hacía la página, llamé al webmaster del Ayuntamiento de Palma, ofreciéndoselos. Su respuesta fue: «Ya te avisaremos si nos interesa». No podía creerlo. ¿Puede ser que no hubieran pensado en hacer una página web del metro? Le comenté el caso a una amiga. Sólo respondió: «están apardalats».
Así, cuando quedaba poco tiempo para que se acabaran las obras, a principios de este año, subimos nuestra página a los cuatro dominios. Era todo un reclamo para las Instituciones. Salían incluso Jaume Matas y Mabel Cabrer bailando a lo Terrance & Phillips. Pero ni por ésas. Sólo nos escribieron al contacto de la página (metrodepalma@hotmail.com) algunos ciudadanos anónimos. Recuerdo que uno nos comentó que parecíamos algo payeses y que no conocíamos cómo funcionan los suburbanos. Me hizo gracia, viviendo yo en Madrid.
Pasaron los meses y, por problemas que no vienen al caso, no pudimos mantener el hosting (alquiler del servidor que aloja la web), así que los dominios volvieron a quedar vacíos. Aquí empieza la parte más rocambolesca. Soy periodista y hace unas semanas llegué a un acuerdo con EL MUNDO/El Día de Baleares, donde he pasado varios veranos de prácticas, para incorporarme a su plantilla en enero de 2008. El jueves me encontraba en mi casa de Madrid realizando mi tesis doctoral cuando me llamó el redactor. Me había encontrado investigando por Internet y quería saber si yo era el dueño de los dominios del Metro de Palma. Le contesté que sí, y además futuro compañero de trabajo.
En venta
A más de uno le dará que pensar que precisamente un periodista de EL MUNDO/El Día de Baleares haya sido el primero que compró esos dominios, y que casualmente otro haya sido el que averiguó que no hay página web del Metro de Palma y que había que encontrar al dueño de esas direcciones. En el periódico me comentaron con ironía que debería haber puesto el dato en el currículo, que hubiéramos hablado en otros términos de mi remuneración. Fallo mío.
La historia es rigurosamente cierta, así que imagino que en breve tendré que deshacerme de los dominios. Puede que me paguen o no por ellos. Tampoco me quita el sueño. Por lo menos ha servido para dar nuestra opinión de ciudadanos y que se produzca esta rocambolesca pero divertida historia.
Así que si alguien del Govern o del Ayuntamiento lee estas líneas, ya saben dónde encontrarme. O quizá no haga falta una página web que ponga: «Lo siento, estamos en obras».