LORENZO MARINA
PALMA.— El encuentro entre los patriarcas de Son Banya y el delegado del Gobierno está mas cerca. Ramon Socías mostró su disposición a mantener esta entrevista. «Estamos dispuestos a hablar», apuntó. No obstante, Socías aseguró no haber recibido ninguna solicitud formal al respecto.
El delegado del Gobierno defendió ayer sin ambages el cerco policial instalado en torno a Son Banya porque «no puede quedar al margen de la ley». En este sentido, Socías insistió en que en este conflictivo poblado «también se aplica la ley y no es una isla dentro de la isla de Mallorca», señaló.
Socias efectuó ayer estas declaraciones durante su presencia en la Base General Asensio con motivo de la conmemoración de La Inmaculada, patrona de la Infantería.
De hecho, el delegado del Gobierno también defendió que un dispositivo policial similar se despliegue, no sólo en Son Banya, sino en otros barrios palmesanos donde «presumiblemente» se vende droga.
A partir de las 21.00 horas, los agentes del Cuerpo Nacional de Policía desplegaron el cerco. La previsión inicial, salvo incidentes, es que se mantuviera activo hasta las dos de la madrugada.
No obstante, los vecinos del poblado ya expresaron el viernes públicamente su intención de no prolongar durante más tiempo el conflicto. Como señal de buena fe, colgaron pancartas en las inmediaciones en las que se podía leer «no más gases ni cócteles. Hay muchos niños, no queremos guerra». Otras pancartas, en cambio, reclamaban «controles para todos. Igualdad, no racismo».
Esta llamada pública a la tregua de los vecinos se Son Banya se produjo apenas 24 horas después de que quemasen cinco contenedores en la puerta del asentamiento y arrojaran piedras contra la policía.
El mayor ataque se produjo la noche del pasado viernes 30 de noviembre. Un grupo arrojó piedras y medio centenar de cócteles molotov contra la Policía. Los agentes replicaron disparando botes de homo y pelotas de goma. Los automóviles estacionados en la empresa contigua al poblado se llevaron la peor parte: 100 coches sufrieron daños valorados en 180.000 euros.