FORMENTERA.- Para mantener la calidad del servicio del suministro eléctrico de la isla de Formentera, la empresa concesionaria GESA dispone en su sede ubicada en el núcleo urbano de es ca Marí de una turbina que funciona a gasoil y que produce un ruido constante, sobre todo durante los meses de verano que roza el límite permitido de decibelios con el consiguiente perjuicio para los vecinos.
Encontrar una solución a este problema fue uno de los motivos de la reunión mantenida ayer en Formentera y en la que participaron la consellera de Comercio, Industria y Energía del Govern balear, Francesca Vives, el conseller formenterés de Economía, Bartomeu Escandell y el director de Generación de GESA, Joan Jaume.
Según Jaume, «la central inaugurada en el año 1963 cumple con todas las normativas establecidas por la legislación vigente, aunque se estudiará una posible mejora del sistema para evitar las molestias a los vecinos de la planta, estableciendo un calendario horario a través de los operadores nacionales de la red eléctrica, sobre todo desde el 1 de junio al 31 de octubre cuando el consumo de electricidad alcanza los máximos anuales».
Al culminar la temporada 2006 vecinos de dicha localidad iniciaron una recogida de firmas en busca de apoyo a una problemática que les obliga en muchos de los casos a no poder abrir las ventanas y puertas de sus casas durante los meses de verano debido al ruido que provocan tanto la turbina central como los generadores auxiliares, todos ellos alimentados con carburantes.
Por su parte la consellera Vives, manifestó al término de la reunión celebrada ayer que, «durante la presente legislatura se pondrán en marcha una serie de infraestructuras en todas las islas del archipiélago, con el fin de garantizar un suministro eléctrico efectivo».
En cuanto a la posibilidad de traer un tercer cable de suministro a la isla de Formentera, Francesca Vives explicó que dicha infraestructura depende de la planificación que establezca el gobierno central y que este será uno de los temas prioritarios en las reuniones que está previsto se celebren entre representantes del gobierno central y autonómico en Madrid.
Francesca Vives se refirió también, consultada por los periodistas, a la polémica desatada a comienzos de este mes sobre el supuesto impacto medioambiental que conllevaría la instalación del parque fotovoltaico que se está construyendo en Cala Saona, manifestando que este cumple con toda la normativa vigente y que en el caso del que se piensa instalar en La Mola, dicha infraestructura se encuentra pendiente del informe de la Consellería de Medioambiente del Govern balear y garantizó la voluntad por parte de la máxima autoridad del archipiélago, cualquier actuación en esta materia que se pretenda llevar a cabo en Formentera.
«Ponerse las pilas»
Por otra parte, la consellera, durante su visita en Eivissa, recalcó que en temas de energía para la pitiusa mayor «hay que ponerse las pilas». Tras una reunión con los responsables de Gesa, acordaron «solventar los principales problemas pendientes» y llevar a cabo las infraestructuras necesarias para proveer la demanda energética en los próximos diez años, así como la interconexión eléctrica con el sistema peninsular, acompañada de las interconexiones entre todas las islas de la comunidad autónoma y la apuesta por la diversificación energética introduciendo el gas natural mediante un gasoducto que conectará la red peninsular con la de las islas de Eivissa y de Mallorca y desde esta última con la de Menorca.
La línea de transporte energética aprobada ya por Madrid se ha decidido, según palabras de la consellera, que sea soterrada, aunque en una próxima reunión, que se celebrará aproximadamente en 15 días, se vislumbrará una posible solución para que «esta infraestructura sea una realidad lo antes posible».
Además, el Plan regula el aprovisionamiento de combustibles líquidos y gaseosos derivados del petróleo y excluye la posibilidad de generación de electricidad de origen nuclear en el ámbito territorial de Baleares. Así mismo, excluye la explotación de carbón autóctono, salvo que motivos excepcionales de la coyuntura energética mundial lo hagan imprescindible.