PALMA.– No es cuestión de ser conformistas, pero en ciertos casos es mejor hacer buena la canción de Julio Iglesias para sentir que la vida sigue igual. Aunque Jorge Lorenzo no esté de acuerdo, el Libro Gordo de Petete sobre tópicos deportivos asegura que es más difícil mantenerse que llegar. Y Rafa Nadal sigue ahí, encaramado al número dos del mundo bajo el sobrenombre de Rey de la Tierra.
EL INICIO
Entre luces y sombras
La sombra de las lesiones fue muy alargada durante los primeros compases de la temporada. Tomó contacto con la competición en Madrás y Sydney antes de asaltar el Abierto de Australia, donde cayó en semifinales ante el chileno Fernando González. Los dolores de rodilla regresaron y Nadal se perdió la eliminatoria de Copa Davis ante Suiza y el torneo de Marsella. Regresó en Dubai, donde cayó en cuartos, para posteriormente brillar en el Masters Series de Indian Wells. No perdió ni un set y se apuntó su primera victoria de la temporada tras ganar en la final a Djokovic que, en el siguiente torneo, tomó cumplida venganza superando al mallorquín en los cuartos de final de Miami.
REY DE LA ARCILLA
Nuevo récord de victorias
El claroscuro de los inicios se difuminó cuando llegó la tierra batida. Nadal volvió a ser el coloso invencible nada más pisar la arcilla. Primero ganó en Montecarlo, después en Barcelona y luego en Roma. Solamente cayó en la final de Hamburgo, después de lograr 81 victorias seguidas sobre la tierra batida, todo un récord sobre cualquier superficie. El triunfo de Federer en Alemania regalaba al suizo más opciones en la gran cita de París, pero de nuevo Nadal se reafirmó como rey del Roland Garros y volvió a noquear al número uno del mundo en lo que supone su tercera victoria consecutiva en el Grand Slam parisino.
OTRA VEZ A LAS PUERTAS DE LONDRES
La hierba ya no da miedo
Hasta cierto punto podía decirse que la temporada ya podía darse por buena, pero Nadal siempre quiere más. Sobre todo cuando el circuito ATP comienza a oler a hierba. El manacorense comprobó su fortaleza en Queen’s y apareció de nuevo en Wimbledon como único enemigo de Federer. La historia en la final se repitió y debido a sus problemas físicos, Nadal volvió a quedarse a las puertas de Londres. Antes de iniciar la temporada americana, el jugador mallorquín regresó temporalmente a la tierra batida para apuntarse el torneo de Sttutgart.
LA RODILLA PASA FACTURA
Vuelven los grises
A principios de agosto, Nadal cruza el charco para preparar el Abierto de Estados Unidos. En el Masters de Canadá llega a semifinales, donde choca con un Djokovic a tope de revoluciones. En Cincinnati, el mallorquín cae en segunda ronda y confirma que las sensaciones para el Grand Slam americano no son buenas. De hecho, después de tres victorias ante desconocidos, Nadal cae ante su primer rival de entidad, David Ferrer. Los dolores en las rodillas ya son difíciles de aguantar y el jugador mallorquín prefiere retirarse a Manacor para descansar antes de participar en su segunda Copa de Maestros.
SHANGAI: OBJETIVO CUMPLIDO
De nuevo entre los mejores
Antes de la cita de Shangai, Nadal participó en Madrid y París, donde fue atropellado por el argentino David Nalbandián, que cerró la temporada como un tifón. En la Copa de Maestros, Nadal derrotó a Gasquet y Djokovic, pero cayó con Ferrer, lo que le obligó a verse las caras con Federer en semifinales. Y la vida siguió igual.