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ELMUNDO OPINA
La ropa sucia en casa
El panal de rica miel que sigue siendo el urbanismo nos sigue deparando sorpresas. Ha tenido que ser una vez más nuestro periódico el detonante para que se precipitaran los hechos y para que Cort, que hasta el momento había actuado con sigilo pese a haber abierto expediente al técnico de urbanismo el pasado 26 de octubre y haberle suspendido de empleo y sueldo ante la gravedad del asunto, ayer lo hiciera público deprisa y corriendo. A renglón seguido, envió las pruebas a la Fiscalía por un posible delito de tráfico de influencias y de negociaciones prohibidas a los funcionarios. Aunque es comprensible que las autoridades no quieran provocar más alarma social en torno a la corrupción urbanística no es de recibo que sólo se acuerden de ponerlo en conocimiento de los fiscales tras cerciorarse de que un periodista está al tanto del asunto y antes de que estalle en la prensa. Tratando de justificarse -excusatio non petita...- los políticos nos gratifican luego con su habitual catarata de retórica al uso invocando valores como la «transparencia», la «credibilidad» o el «interés general».
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