PAREJAS. Según una información publicada por este periódico, a través de datos ofrecidos por el portal de búsqueda de pareja on line Meetic, una de las empresas más conocidas de contactos y búsqueda de pareja por la red y que cuenta con más de medio millón de personas abonadas en todo el país, las mujeres de Baleares que buscan pareja a través de Internet quieren encontrar un hombre misterioso -qué miedo-, sofisticado -qué complicación- y con una personalidad similar a la suya -qué aburrido-, mientras que los hombres que buscan a su media naranja se muestran un poco más sensatos, aunque no mucho, y se decantan por una mujer que se sienta femenina, segura de sí misma y madura.
La información dice también que el perfil de persona que busca pareja en la red es el de un joven de 30 años con título universitario. Pero entonces, ¿qué pasa con la inteligencia, la bondad o la cultura?, ¿es que ya no se valoran estas cosas entre los jóvenes de hoy? A lo mejor es que ya no se encuentran personas inteligentes y cultas con las que formar pareja y de ahí la apuesta de las mujeres isleñas por el misterio y la sofisticación y la de los hombres por la feminidad y la autoconfianza. Pues pobre gente, me los imagino emparejados con un tonto misterioso y una bobalicona segura de sí misma y se me ponen los pelos de punta.
MOROSOS. Otra noticia destacada de estos días es la que nos cuenta que Baleares se ha convertido en uno de los principales importadores de morosos extranjeros de Europa, debido sobre todo a las condiciones de permisividad y tolerancia que ofrecen las Islas a los malos pagadores. Por lo visto, importamos estafadores, sablistas, tramposos y timadores de la más diversa calaña y, lo peor, según mi modo de ver, no es el exceso de importación que padecemos en este delictivo ámbito, sino la absoluta falta de exportación. No exportamos nada, ni siquiera un corrupto, y eso que somos uno de los mayores productores de corrupción del panorama nacional.
Menos mal que por fin nuestras fuerzas policiales se organizan y a partir de diciembre Baleares contará con un equipo especializado de la Policía Nacional contra la criminalidad organizada, lo cual a lo mejor también puede servir de freno a ese turismo de Venga a Mallorca y váyase sin pagar, que al parecer soportamos.
JUSTICIA. Siguiendo con lo mismo, la persecución de la delincuencia, aunque en este caso por vía judicial, el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial dijo hace poco en Palma lo siguiente: «Hay que evitar que la Justicia española se acabe politizando», que es una frase que está muy bien dicha, pero que a oídos del ciudadano suena más o menos igual que cuando los políticos dicen que hay que evitar la corrupción política, que es una cosa que se dice muchísimo, se dice tanto que se escucha como quien oye llover. Eso es lo peor, que nos estamos acostumbrando a este decir por no callar, que ni acaba con la corrupción ni con la injerencia de los políticos en la vida judicial.
POBRES. Los sociólogos tienen derecho a ganarse el pan, así que es lógico que se estrujen el cerebro para sacar a los mercados nuevas y originales encuestas, tal es el caso de la que nos dice que Baleares es la tercera región española con menos pobres por cada rico, 40,7 pobres para ser más exactos. Supongo que es un dato importante para medir la distribución de la riqueza en las diferentes comunidades españolas, y también para bajarles los humos a los ricos de Baleares, con lo vanidosos que suelen ser algunos, al saber que a los ricos de Extremadura les corresponde 182 pobres por cabeza, pero como observadora superficial e ignorante de la ciencia estadística, tengo la impresión de que los esfuerzos que se hacen para contar pobres y establecer la proporción de pobres que corresponden a cada rico, no acaban de tener demasiada utilidad a la hora de combatir la pobreza. Es sólo una suposición, naturalmente. Y además los sociólogos tienen derecho a ganarse la vida, faltaría más.
GUARDERÍA. La alcaldesa de Palma, Aina Calvo, asistió ayer a la inauguración de la guardería municipal de Can Alonso, una nueva escoleta situada en la calle Arxiduc Lluís Salvador.
martazoreda@ccr.es