Prision break a la mallorquina, pero cutre. A diferencia de la exitosa serie, estos dos hermanos no parecen ser inocentes de sus delitos, aunque por el momento sólo hayan sido condenados una vez. La buena noticia es que no les persigue una conspiración de altos vuelos para asesinarlos.
Pero lo interesante es lo que hicieron antes, siempre en grado de presunción: robaron en tres domicilios de Son Cotoner, en cinco de Son Gotleu y en uno de La Soledad. Y eso días antes de tener que cumplir una orden judicial de entrar en prisión para cumplir sendas condenas pendientes.
El modus operandi era rudo pero efectivo. Elegían una casa a una hora de la media mañana o la media tarde en la que sabían que no había nadie. Tiraban la puerta a patadas y se llevaban lo que encontraban dentro: dinero, joyas y teléfonos móviles. Esto último fue lo que sirvió para detenerlos.
Uno de los móviles fue detectado en una persona que no era su dueño. Éste admitió quién se lo dio: los hermanos, como pago al alojamiento en su domicilio. Identificados los sospechosos fueron a detenerlos, pero ya estaban en la cárcel, donde cumplirán, al menos, una condena hasta 2009.
José Ramón y Francisco A.L., de 25 y 27 años, fueron puestos a disposición judicial como sospechosos de robo con fuerza en domicilio. Manuel R.F., de 43 años, el del móvil, fue también detenido, éste como sospechoso de receptar efectos robados. Él lo niega todo.
Sin embargo, Manuel va a tener que responder ante el juez. La Policía sospecha que es un perista, es decir, el que compra el género a los ladrones y lo vende luego en el mercado negro.
Manuel se pilló un poco los dedos en un arranque de sinceridad o de miedo a tener que cargar él con el muerto. Dijo que los había tenido alojados en su casa y que le ofrecieron participar en los robos. Vive en Son Cotoner, donde se dieron varios de los palos.
Él se negó a robar. Pero aceptó como pago uno de los teléfonos móviles sustraídos. ¿No sabía que era robado? ¿Fue lo único que aceptó? Manuel A.F. no es la primera vez que sufre la caricia de las esposas en sus muñecas. En 2006 fue detenido en cinco ocasiones, informa la Policía.
Francisco y José Ramón tampoco son nuevos en el oficio. Francisco había sido detenido en varias ocasiones anteriores. La última fue por orden del juez porque no se había presentado a cumplir la condena que se le había impuesto por un delito contra la propiedad ajena, por el que ahora paga en prisión.
José Ramón tiene cinco detenciones en su haber. El menor de los hermanos, de los que se sospecha que actúan siempre juntos, fue a la cárcel por su propio pie. O vio claro que por dos años no vale la pena pasarse la vida huyendo, o echó de menos a su compañero de fatigas.