MANACOR.– Las reivindicaciones de los comerciantes de Manacor para que sus colegas inmigrantes acaten todas las leyes no han caído en oídos sordos. Un importante grupo de comerciantes inmigrantes, principalmente marroquíes, ha contratado los servicios de un bufete de abogados para que se los represente ante las instituciones municipales.
Su objetivo, según dicen, es alcanzar la «paz», la «tranquilidad», la «concordia» y el «compañerismo» después de haberse sentido «perseguidos» en los últimos meses por sus homólogos oriundos. Y es que algunos comerciantes tradicionales han mostrado su disgusto al afirmar que el colectivo extranjero les hace la competencia desleal al no cumplir con el horario y ofertar servicios para los que no tienen licencia.
Por su partem el colectivo de inmigrantes de origen extranjero que se ha personado en el Ayuntamiento niega que estos incumplimientos estén generalizados. Al parecer los comerciantes inmigrantes han reaccionado de este modo después de que denuncias sobre incumplimientos de horarios y cierre en días festivos, falta de contratos y otras presuntas infracciones, haya originado un alud de visitas de policías locales a estos establecimientos, cuyos titulares se sienten «perseguidos injustamente».
Vecinos y comerciantes de algunas de las arterias de esta ciudad manifestaron hace dos semanas a EL MUNDO su descontento con determinadas «costumbres», como la ocupación de la vía pública que se genera en torno a determinados negocios o el incumplimiento de los horarios y los cierres en días festivos.
Estas ocupaciones generan inseguridad de bajo nivel y propician, por ejemplo, que se hayan producido inicios de agresiones verbales a mujeres o que haya paseantes que prefieran cambiar de acera antes que atravesar la aglomeración de personas que llega a producirse a determinadas horas de determinados días.
Ayer viernes los comerciantes inmigrantes y sus abogados se volvieron a reunir con Vecina y en esta ocasión con el teniente de alcalde responsable de la Policía Local Pedro Rosselló. Su intención ha sido aclarar lo que consideran que ya ha cobrado dimensiones de conflicto ciudadano, al ser acusados de incumplir las normativas municipales.
El intérprete del grupo de comercientes marroquíes, que prefieren mantenerse en el anonimato, ha manifestado que este colectivo «solo quiere vivir en paz, que todos seamos iguales ante la ley y que si algún comerciante la infringe se le sancione, pero sin criminalizar al colectivo».
Fuentes del Ayuntamiento de Manacor han manifestado que después de los acontecimientos denunciados no permitirá ningún tipo de enfrentamiento y que se sancionará a todos los establecimientos que inclumplan la normativa, independientemente del origen de sus propietarios.
Los comercios en manos de inmigrantes en Manacor alcanza el centenar. Entre bazares y restaurantes chinos, locutorios y comercios de alimentos elaborados de acuerdo a las normas coránicas y otros establecimientos que jalonan ya las principales vías comerciales de la capital del Llevant.