MAÓ.— Final feliz. Se ha acabado la angustia y la incertidumbre. Dos semanas después, el copiloto menorquín, Sergio Muñoz, y los otros dos españoles que seguían retenidos en Chad desde el pasado 25 de octubre llegaron ayer, minutos antes de las diez de la noche a Madrid. Tras la bienvenida de la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández De la Vega, Sergio Muñoz explicó que «han sido 15 días que han parecido 15 años», aunque tras el regreso se encontraban mucho mejor.
Pese a ello, dijo que la «situación ha sido muy dura», aunque, como sabían que no habían hecho «nada» y que eran «inocentes», pensaban que serían liberados tarde o temprano. Sergio agradeció también las «difíciles gestiones» que han permitido liberarles «muy rápido».
El comandante del avión, Agustín Rey, aseguró que «los momentos iniciales fueron muy duros, llenos de incertidumbre, hasta la llegada del cónsul», que les transmitió «el apoyo de España y nos permitió hablar con nuestras familias». El piloto dio las gracias a las autoridades españolas, a la prensa y al colegio de pilotos que, recordó, han estado muy pendientes del caso.
Por su parte, el auxiliar de vuelo Daniel González explicó que pese a que no se conocían antes del vuelo, ahora son «casi una familia». «Nos declararon cómplices de algo que no habíamos hecho», señaló, por lo que sabían que serían liberados, especialmente tras la puesta en libertad de sus compañeras. «No nos hemos sentido solos, sino muy apoyados», pese a las «malas condiciones de las cárceles», porque no les han tratado mal, informa Isabel Munera.
La pesadilla para la tripulación de Girjet y sus familiares empezó el pasado 25 de agosto, cuando el gobierno de Chad decidió retenerlos en el país junto a los pasajeros, miembros de la ONGfrancesa Arca de Zoé. Las autoridades chadianas sospechaban que la ONGpretendía llevar a cabo adopciones ilegales en el país.
Unos días después, la situación se complicó cuando el juez, a propuesta del fiscal, decidió imputar a los pasajeros los delitos de «secuestro de menores» y «fraude» tras intentar sacar del país a 103 menores en avión.
Acusó a los miembros de la tripulación española de «complicidad» Sergio, y el resto de sus compañeros, se enfrentaban a penas de entre 5 y 20 años de trabajos forzados.
Tras días de incertidumbre, la situación cambió ayer radicalmente. Su liberación fue posible tras que el presidente de la organización no gubernamental francesa El Arca de Zoé, Eric Breteau, les eximiera de culpa. Tras conseguir la libertad condicional, los tripulantes españoles fueron trasladados a un hotel de lujo.
Aprovecharon el momento para ponerse en contacto con sus familiares y para recuperar su intimidad de la que no han podido disfrutar durante las dos semanas que han permanecido en la cárcel de Yamena.