Bartomeu Vicens no sólo se niega a dimitir como diputado del Parlament y como portavoz de su formación política, Unió Mallorquina (UM).
El líder uemita integra, todavía a día de hoy, la Comisión de Urbanismo del Consell de Mallorca. Ni ha partido de él abandonarla tras comprobarse documentalmente que ha pactado comisiones de hasta el 15% a cambio de recalificar terrenos ni tampoco de sus socios de gobierno o de la oposición. Ni PSOE ni Bloc ni ERC han pedido que abandone el organismo por el que pasan las grandes decisiones urbanísticas de Mallorca ni tampoco han hecho lo propio los populares.
Vicens se ha limitado a decir que «colaborará con la Justicia», que declarará «las veces que haga falta» y que no cree conveniente abandonar la vida política porque sus imputaciones «no irán a más». Como si quien adoptara la decisión última sobre las mismas fuera él en lugar de la Fiscalía Anticorrupción que le ha imputado por el caso Son Oms o el titular del Juzgado de Instrucción número 12 de Palma que le llamado a declarar por malvender Can Domenge.