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LA MIRADA
Viviendas sociales
JAVIER LEGORBURU
El Govern, en el tema de la vivienda, lo tiene realmente mal. En la campaña electoral pasada, el PSOE prometió 20.000 viviendas para los pobres y algo tienen que montar los socialistas para hacer ver que intentan cumplir su irresponsable promesa. Recalificar suelo rústico en Palma para construir VPO’s es lo más socorrido; aunque yo no tocaría el Pla de Sant Jordi, porque conforma una maqueta bellísima, una tarjeta de bienvenida inmejorable, cuando el turista aterriza en la Isla. Los socialistas, qué ironía, van a consumir territorio y los pancarteros del Bloc van a tragar como ya han hecho con Son Espases.
Antes que en Palma, yo sería teóricamente partidario de recalificar en Llucmajor, Campos, Binissalem, Santa Maria, Consell..., y permitiría construir en los pueblos edificios de tres alturas que no desentonaran con el entorno; pero eso requeriría un segundo cinturón y una prolongación y ensanchamiento de la autopista de Llucmajor, amén de un transporte público como Dios manda.
Particular atención merece el caso de las viviendas de Corea. Grosske anunció que las va a reformar y los vecinos quieren que se tire ese monumento a la indignidad social. He vivido diez años en el Camp Rodó y bien sé que Corea suspira por la dinamita. He aquí una solución: los propietarios ceden al Ayuntamiento sus pisos por 180.000 euros –tres veces más de su precio de mercado– y se compran con esa suma lo que les dé la gana. Luego el Ayuntamiento vende el solar al mejor postor con la servidumbre de dejar un poco de zona y verde, y así regenera no ya Corea, sino todo el barrio. Y, milagrosamente, sin que le cueste un céntimo al ciudadano.
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