| |
|
EL ÁGORA
Lidiando nuevas
RAMON AGUILÓ
Cuando por la mañana, tomando café, uno pasa las hojas del periódico y atraído por los titulares va recorriendo las noticias que más le interesan, no deja de cumplir con una característica propia de muchos animales: la curiosidad, que acompañada de la capacidad de anticipar el futuro y de la imaginación, seguramente ha constituido una gran ventaja evolutiva. El animal con más capacidad de acumular información del entorno y procesarla para afrontar los retos de la vida es el que consigue reproducirse. No sobrevive el más fuerte, sino el que, siendo inteligente, conoce más el mundo, es curioso. Hemos heredado el gusto por saber. Sin saber que la vida nos iba en ello.
Cuando uno lee, se siente atraído por lo nuevo. Lo conocido, lo viejo, lo sabido, no interesa. No en balde las noticias en inglés, news, es el plural de new, nuevo. Así, por ejemplo, leí una noticia en la sección de sucesos que hacía referencia, en un lamentable caso, uno más, de violencia doméstica, a la amenaza conminatoria de un hombre agresivo a su pareja en el caso de que no abriera la puerta de la habitación donde se había refugiado: le tiraba las cenizas de su padre por la ventana. La mujer cedió inmediatamente y la cosa no pasó a mayores. Ese bárbaro atinó al adivinar la zozobra que invadiría a una persona sensible a la memoria de algo tan sagrado, pensando que compartiría espacio y tiempo con los zurullos de los perros, los escupitajos ebrios de gérmenes, y la cacofonía brutal de lo público, enemigo del descanso sosegado y privado, del que todos nos pensamos acreedores.
Conocí, en los ochenta, a un concejal, que tenía a su cargo asuntos de transporte público, que era un artista de la novedad. Me sorprendía leer periódicamente la misma noticia, una informatización de la red de transporte, con grandes titulares y en los mismos medios. El muy tuno se aprovechaba de que los medios enviaban como cronistas municipales a los novatos –para los veteranos se destinaba la crónica política parlamentaria, con mayor prestigio profesional–; les colocaba a los pobres incautos una mercancía deteriorada por vieja. Algo así como las ventas sucesivas de Andratx, pero inofensivas, y si me apuran, con mucha gracia. Estos pícaros no producen ningún rencor, se les recuerda con una cierta nostalgia, sobre todo si se les compara con otros que después desfilaron por estas responsabilidades.
Novedosa me pareció la actitud del azote del PP y portavoz del PSOE, Antonio Diéguez, antiguo debelador de las corrupciones peperas. Sus palabras afirmando que no veía indicios de delito en Son Oms parecen, ajustándose a la literalidad de los términos jurídicos, obviar interesadamente el juicio político y moral que merecen actuaciones como las de los mandamases de UM en esta tangentópolis que afecta a los socios de gobierno y a sus antiguos valedores en el gobierno del Consell, PSM y PSOE y a sus homólogos del PP en el Ajuntament. Así, los socialistas del PSOE nos ilustran de las bondades de la moral de conveniencia. Si el Kant de la Crítica de la razón práctica nos dice: «debo hacer esto», Diéguez formula: «conviene hacer esto». Es la diferencia entre las luces y las sombras.
La consellera Isabel Oliver, ¿a qué dedicará su tiempo libre? dice que con ZP se ha consolidado la democracia. Novedad por burrada. Es normal que los partidarios loen a sus jefes de partida, sus propios intereses están en juego, pero esta adulación espontánea o prescrita en la guía de campaña amenaza con empequeñecer la de Aznar o Matas. La democracia se consolidó con la reacción ciudadana ante el 23 de febrero de 1981 que condujo en volandas al PSOE al gobierno hace veinticinco años, después de una terrible guerra civil y cuarenta años de una dictadura de infausta memoria. Esta no es ya mercancía averiada, este adanismo que uno no sabe si es actitud aviesa o simple incompetencia, parece entroncar con esa actitud que se detecta en ciertos círculos de la izquierda de cuestionar, cómodamente, a toro pasado, y con las libertades consolidadas, la transición política. ¡Con qué desparpajo nos ilustra la clase política de su liviandad!
|
|
|
| |
 |
|
|
|