PALMA.– Jaume Fuster decidió conducir su propio coche el 4 de octubre de 2003 y lo estacionó en la avenida de América de Cala Rajada. No se percató de que todos sus movimientos estaban siendo vigilados por un delincuente. En un descuido, el agresor le golpeó brutalmente en la cabeza para arrebatarle el vehículo. Después de 11 días de agonía, Jaume Fuster falleció en el hospital.
El fiscal pide 15 años para Ramón López Salázar, de 23 años, como presunto autor de los delitos de homicidio y robo con violencia e intimidación. El juicio se inicia el próximo miércoles en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial.
Los hechos ocurrieron sobre las dos de la madrugada en las inmediaciones del Paseo Marítimo de Cala Rajada. Además, Jaume Fuster Lareu, de 68 años, tenía un delicado estado de salud. Tenía problemas de Parkinson.
Sin que tuviera la menor opción de defenderse, el atracador le golpeó repetidamente en la cabeza hasta que logró tirarle al suelo. Acto seguido, Ramón López arrancó el coche y se dio a la fuga.
Tambaleándose
Sangrando abundantemente por la cabeza, Jaume Fuster consiguió llegar tambaleándose hasta el Paseo Marítimo. Nada más llegar se desmayó. Los testigos avisaron a una ambulancia. La víctima fue conducida inconsciente hasta la Unidad de Cuidados Intensivos de Son Dureta.
Durante 11 días, Jaume Fuster estuvo debatiéndose entre la vida y la muerte. No pudo superar las graves lesiones que presentaba como consecuencia del fuerte traumatismo craneoencefálico que presentaba. El 15 de octubre de 2003, los médicos de Son Dureta se vieron obligados a certificar su defunción.
La Guardia Civil activó un intenso dispositivo de búsqueda para dar con el paradero del presunto autor del robo mortal del coche. No tuvieron que esperar demasiado para localizar el coche. El ladrón no anduvo muchos metros con el coche y lo estrelló en la misma localidad.
El hecho de que Jaume Fuster viviera a caballo entre Capdepera y Francia complicó el abanico de posibilidades. La búsqueda del presunto autor del crimen se intensificó, 11 días después, una vez que los investigadores del Instituto Armado comprobaron que el robo del coche había tenido consecuencias mortales.
El mismo Grupo de Criminalística de la Unidad de Policía Judicial de la Guardia Civil se desplazó hasta Capdepera para completar la investigación. Los restos dejados en el automóvil y decenas de interrogatorios a los vecinos fueron determinantes para lograr reconstruir el crimen.
El cerco se cerró en torno al presunto autor del robo mortal dos meses después. Los agentes de la Guardia Civil detuvieron a Ramón López Salázar el 20 de diciembre de 2003. Tras ser puesto a disposición judicial, el juez de Manacor ordenó su ingreso en prisión incondicional.