De acuerdo con la fórmula que se baraja en estos momentos, la presidencia del partido quedaría en manos del actual portavoz de UM en Cort, Miquel Nadal, mientras que el alcalde de Alcúdia, Miquel Ferrer, se haría con la secretaría general. Y además se crearía una nueva figura, la de vicepresidente del partido, que correspondería al tercer aspirante en liza, el alcalde de Campos y ex director insular de Cultura del Consell, Guillem Ginard.
Una solución que exigiría una doble modificación de los estatutos del partido: por un lado, para crear la figura del vicepresidente que ocuparía Ginard, y por otro para que el puesto de secretario general (al que hoy corresponde un papel fundamentalmente organizativo) tenga más poder ejecutivo.
Este pacto para el reparto del poder permitiría a Unió Mallorquina reinventarse, cuando se encuentra en una de las encrucijadas más delicadas de sus 25 años de historia. Quien ha sido hasta ahora su referente indiscutible, Maria Antònia Munar, se ha decidido a pasar a un segundo plano precisamente cuando la investigación judicial de los escándalos de corrupción de Can Domenge, La Piñata y Son Oms comienza a poner contra las cuerdas a algunos de los principales líderes del partido.
La Piñata
La primera víctima de este proceso puede ser el actual portavoz de UM en el Parlament, Bartomeu Vicens, por su implicación en los casos Son Oms y Can Domenge. Pero no hay que olvidar que sus más directos colaboradores en la conselleria de Territorio durante la pasada legislatura fueron el actual secretario general de UM, Damià Nicolau, y el hoy conseller de Medio Ambiente del Govern, Miquel Àngel Grimalt. Aún está por ver hasta qué punto podrían verse salpicados por ambas causas.
En cualquier caso, el reguero de causas judiciales abiertas no ha hecho sino dificultar la búsqueda de un sucesor para Munar. Mientras tanto, Unió Mallorquina tiene hoy más poder que nunca (en el Govern, el Consell de Mallorca y el Ayuntamiento de Palma), a pesar de que en las elecciones del 27M perdió 3.600 votos respecto a los cosechados cuatro años antes.
En estas circunstancias, la consigna ha sido afrontar el próximo congreso desde la unidad, integrando en una misma candidatura las aspiraciones de Miquel Nadal, Guillem Ginard y Miquel Ferrer.
El primero de ellos, Miquel Nadal, contaba con todas las bendiciones de Munar para convertirse en su delfín durante la pasada legislatura. Y de hecho, en las elecciones municipales de mayo, el partido se volcó para apoyar su candidatura a la Alcaldía de Palma.
Al verse obligado a ceder la Alcaldía a la socialista Aina Calvo, en contra de lo prometido durante la campaña electoral, Nadal ha decidido quedar al margen del equipo de gobierno y ha renunciado a dirigir ninguna Concejalía. En su lugar, es portavoz de UM en el Pleno.
Si bien sus relaciones con Munar se han enfriado a raíz de estos hechos, para muchos sigue siendo su sucesor natural dentro del partido. En cuanto al alcalde de Campos, Guillem Ginard, se convertiría en su número dos como vicepresidente de UM.
Aunque también tiene los pies de barro, pues la investigación judicial sobre el escándalo de La Piñata puede pasarle factura. Durante la pasada legislatura, en tan sólo dos años (2005 y 2006), el Departamento de Cultura del Consell, subvencionó con 90.000 euros al Centro Cultural de Campos, cuya junta directiva estaba controlada por cinco personas vinculadas a Unió Mallorquina.
Entre ellas, el propio Guillem Ginard y Joan Artigues (director insular y jefe de programas, respectivamente, del Departamento de Cultura que había aprobado la subvención). Según el informe que la Sindicatura de Comptes ha elaborado ahora a petición del Juzgado número 1 de Palma, buena parte de estas subvenciones fueron justificadas con facturas sin fecha ni recibo de entrada, o que no tenían nada que ver con la actividad subvencionada.