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  Martes, 6 de noviembre de 2007. Actualizado a las 08:53
 

EN VENA
Nuestros tutankamones

ROMÁN PIÑA VALLS

En Centroamérica hay un país mam, con ciudades como Huehuetenango y Aguacatán. Los miembros de este país se llaman mames. Larga vida a los mames. Por eso a los hijos de Munar, alias MAM, a los miembros de la tribu uemita, hubo que llamarlos mamones. Para que no se nos ofendan los pueblos de la etnia mam, que llegaron primero. Larga vida a los mamones.

MAM se va, pero quedan los mamones. Los mamones de UM son de una raza de nuevo cuño. Su genética es inverosímil, como salida del argumento de un cómic de superhéroes. Los que maman, primero lloran, como dice el refrán. Sin embargo, el sucesor posible de Munar, Miquel Nadal, que hizo campaña asegurando que sería alcalde de Palma, vendiendo en sus encuentros la piel del oso antes de cazarlo, es de los que maman a pelo, sin pataleta previa. Dicen que es un gran trabajador, pero por una ambición que termina en sus zapatos. No se entiende, de otro modo, que se propusiera ser alcalde con los votos de una ciudad que le daba dos concejales, por más que Matas (que no Cirer) estuviese dispuesto a ceder en lo que hubiese sido el pacto más vergonzante de la historia de Palma. Con ese morro, no es de extrañar que sus prisas por mamar le hayan llevado a saltarse ciertos trámites como el de llorar o ganar unas elecciones.

Hay gente que nace mamona. El sábado fui a un cumpleaños infantil a un área recreativa, en un bosque. Se acercó a nuestra mesa un grupo de niñas de alrededor de cinco años, y la cabecilla nos mostró lo que llevaba en la palma de la mano. Nos ofrecía bellotas asadas. Como nunca las he probado me llamaron la atención, pero la niña no las regalaba. Vendía media bellota asada ¡a nueve euros! Esta niña promete, me dije. Es carne de UM. A lo mejor Antonio Diéguez no ve nada ilícito en lo que pretendía esta inocente criatura, lo que no quita que fuese un intento de atraco.

Es impresionante. Vicens, sí, sí, el portavoz de UM que se cobró en suelo sus trapicheos en Son Oms, no ha dimitido ni le han hecho dimitir. Nuestra cultura mallorquina tan jaleada tiene esta pequeña lacra. Podemos presumir de sobrasada, pero de ética política nada de nada. Necesitamos ser civilizados por un Carod y por Alemania, donde un alto cargo dimite si le descubren utilizando el coche oficial para ir al estanco camino de su ministerio.

El Museo de la Corrupción deberíamos empezar a montarlo. Ahora que la cabeza de Tutankamón está a la vista de todos, estamos a tiempo de hacer las réplicas de nuestros faraones de medio pelo. Morales, Munar, Vicens, Nájera, Matas, Verger… Que no falte nadie. La ventaja es que muchos de ellos están corruptos antes de muertos. No hace falta pasarlos por el sarcófago y tres mil años de espera para exhibirlos con éxito.

 
   
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