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  Martes, 6 de noviembre de 2007. Actualizado a las 00:00
 

La Policía descubre que un 'maltratador' trafica con hachís en Pere Garau

Detiene a un marroquí en posesión de varias dosis de droga en un bar de esta barriada palmesana después de agredir a su ex pareja

J. R. R.

PALMA.- Mohamed L. B., marroquí de 29 años de edad, no es un tipo con suerte. Además de ser un poco bestia (presuntamente) se le va a caer el pelo (un poco, nada más) como presunto traficante de hachís. Al joven en cuestión le encontraron varias posturas de chocolate cuando le registraban tras detenerlo como presunto autor de un delito de malos tratos.

Son las doce y media del domingo por la noche. O las 00.30 del lunes de madrugada. La Plaça de Pere Garau suele hervir a esas horas. La zona peatonal, junto al edificio del mercado, está llena de gente -normalmente inmigrantes norteafricanos y jóvenes latinos- que conversan en grupos. La inmensa mayoría es buena gente.

En la plaza hay varios bares y dos kebaberías que, por la noche se han convertido en un centro de encuentro, a la salida del cine Metropolitan, como lugar de cena improvisada antes de volver a casa. Junto a una de estas kebaberías hay un bar que trae locos a los vecinos y a la Policía. No hace falta decir su nombre.

En este bar pasaba un rato una joven. A la hora antes mencionada entró un tipo que la sacó a rastras del lugar. Habían sido pareja. Y del amor al odio, en estos tiempos, ya se sabe, hay poco. Fuera, el tipo la quiere hacer caer al suelo. Le traba las piernas y le hace la zancadilla.

Por fin llega la Policía, porque por fin alguien la ha llamado. Los funcionarios se dirigen al joven y lo detienen. Parte del ritual es lo de leerle sus derechos, pero también, antes de introducirlo en el coche patrulla para conducirlo a las dependencias policiales, es normal cachearlo. Y así lo hacen.

Del registro salen seis barritas de hachís de seis centímetros y un trozo cuadrado más pequeño. El joven lleva además 19 euros en metálico. La droga intervenida no es mucha, pero tampoco es la que normalmente se lleva para consumo propio. Como Mohamed no acredita oficio decente con el que se gane la vida, lo del «consumo propio» en esta ocasión, no vale.

 
   
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