Martin Ian Cooper, padre de la niña, pidió la semana pasada el traslado de su hija a un hospital de Gran Bretaña, cerca de Londres, que se hizo efectivo el sábado. A la una del mediodía, los restos de la familia Cooper abandonaron la Isla tras unas nefastas vacaciones teñidas de doble tragedia.
La titular del Juzgado número 2 de Manacor, Martina Mora, que lleva la investigación de la muerte de la niña, ha tenido que dejarla partir sin lograr su declaración, única esperanza de aclarar los hechos. Ahora la Justicia española tendrá que colaborar con la británica a base de comisiones rogatorias.
Cabe ahora preguntarse si alguna vez se sabrá la verdad sobre el caso, así como sobre otros elementos del mismo, como que uno de sus dos hermanos también iba a ser examinado por si había recibido malos tratos. La familia Cooper ha quedado destrozada tras estos acontecimientos.
El lunes 22 de octubre, Gianna era hallada sobre las 07.40 horas en el techo de un edificio del hotel, cinco plantas más abajo de la habitación en la que tendría que haber estado durmiendo con su madre, Sarah Cooper. En ese mismo momento Sarah desapareció.
El miércoles 24 de octubre, sobre las 16.30 horas de la tarde, unos hamaqueros hallaron el cuerpo de Sarah Cooper, flotando en el mar, en una cueva de la Cala Domingos, cerca de Calas de Mallorca. La autopsia afianzó las sospechas de que la madre se había suicidado el mismo lunes 22, tras la caída de la niña.
Y con ello afianzó las sospechas de que, presa de algún tipo de perturbación mental, algo tuvo que ver en la caída de la niña. Fallecida la principal sospechosa, la declaración de la niña se había convertido en la única posibilidad de esclarecer los hechos de aquella aciaga mañana.
El estado de salud de la niña británica, pese a haber salido del coma inducido, ha impedido que la jueza que investiga el caso, que se desplazó el pasado viernes a Son Dureta donde la menor estaba ingresada, pudiera tomarle declaración. La niña había sido operada en la zona maxilofacial.
Gianna permanecía ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital de Son Dureta desde el pasado día 22 de octubre, cuando se precipitó al vacío desde el quinto piso del hotel donde se alojaba con su familia en circunstancias que aún investiga el Cuerpo Nacional de Policía.
Fuentes del hospital Son Dureta de Palma, donde ha estado ingresada la niña acompañada de su padre, han indicado que permanecía estable dentro de la gravedad y que había registrado una cierta mejoría, ya que era capaz de respirar sin asistencia mecánica. Todo ello ha hecho posible el viaje.