No fue el único comercio que lo hizo: el resto de negocios ubicados junto a los filtros de seguridad, una decena en total, irán echando el cierre en los próximos días. No se van del aeropuerto. Pero deberán permanecer inactivas hasta que se remodele el área comercial, una obra que lleva tiempo pendiente y para cuya ejecución se ha otorgado a la empresa adjudicataria un plazo de cuatro meses, según fuentes del propio aeropuerto.
La jornada de ayer no fue de las más ajetreadas. Se había elegido el arranque de noviembre, ya pasado el puente, para minimizar el impacto del traslado y de los trabajos de remodelación que se hagan en las lonjas del recinto aeroportuario. «Los comercios ya estábamos avisados, aunque ahora falta que nos expliquen exactamente dónde vamos a trasladarnos», explicaba ayer Esteban, uno de los comerciantes que explota varias tiendas en las terminales de salidas.
Reunión
El próximo día 12 de noviembre Aena ha convocado una reunión para detallar los pasos que seguirá la reforma y cuál es la futura ubicación de los negocios que quieran seguir trabajando. Según se comenta, podrían reubicar a algunos en la misma planta, si bien todavía no ha trascendido exactamente dónde. «Eso depende del aeropuerto, no de nosotros», explicaba otro de los comerciantes afectados.
De momento, las principales molestias son por tanto para los usuarios más confiados que dejan sus compras para última hora. El desencanto era palpable en la cara de los clientes que ayer a mediodía se acercaban al mostrador de La Mallorquina. «¿Y dónde compramos ahora las ensaimadas?», preguntaban con cierta ansiedad. «Siguen vendiendo ensaimadas en las tiendas de variedades ubicadas en otras terminales», aclaraba el personal del aeropuerto. El viaje del más exportado de los bollos baleares ya se vio seriamente amenazado al aprobarse la nueva normativa que regula la seguridad en los aviones.
Con la prohibición del transporte de líquidos en el equipaje de mano, se puso el veto a las ensaimadas rellenas de crema y cabello de ángel. Una prohibición que fue levantada tras las protestas unánimes de consumidores y comercios. Con las obras de modernización no se puede hacer nada más que tener paciencia y, sobre todo, volver a pujar por el concurso público.
Y es que para volver a estar presentes en las lonjas aeroportuarias, las firmas cuyas tiendas están ahora siendo desmanteladas deberán volver a presentarse y ganar un concurso público que les dé derecho a ubicar sus negocios en la nueva zona comercial. No en vano, se ha esperado a que el plazo venciera para dar el pistoletazo de salida a las obras de modernización de la planta cuarta.