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  Lunes, 5 de noviembre de 2007. Actualizado a las 23:56
 

«Vinieron tras la inundación a tapar unos huecos y no han vuelto»

Vecinos de Son Fuster Vell critican la pasividad en recuperar la línea de metro / Sólo trabaja una cuadrilla en Son Sardina

EDUARDO COLOM

PALMA.- «Vinieron después de que todo se inundase, taparon algunos socavones y luego se fueron. Desde entonces no ha vuelto a aparecer ningún obrero por aquí». Así de gráfico se mostraba ayer un empresario que día tras día abre su negocio a unos metros de la estación de Son Fuster Vell, conocida en toda España por las impactantes imágenes del metro de Palma convertido en Río Bravo.

Eso ocurrió la tormentosa mañana del 22 de agosto. Un mes y medio después, la flamante línea continúa cerrada a cal y canto -es literal: ahí sigue el muro que levantaron en Son Castelló para evitar que entrara agua y en Son Fuster las persianas metálicas vallan el paso- y, lo que es más preocupante, no hay fecha oficial para su reapertura. Al menos nadie en el departamento de Movilidad quería ayer aventurar una fecha fija en la que los miles de universitarios y trabajadores del polígono de Son Castelló puedan volver al transporte subterráneo. «Que sea cuanto antes», solicita el portavoz de la patronal Josep Oliver.

A las 10 de la mañana de ayer no había en Son Fuster Vell ningún operario trabajando. Las puertas de la estación, abiertas apresuradamente a los flashes tras las trombas de agosto y octubre, permanecían cerradas. A unos metros de la entrada del metro todavía se aprecian los rastros de las inundaciones. Un camino vecinal sigue anegado y el viejo campo de fútbol de tierra está agrietado. «Se hundió tras las lluvias», asegura uno de los trabajadores de la zona. La brecha coincide perturbadoramente con el trazado del metro. «Nadie ha venido a repararlo».

La estación del polígono de Son Castelló sí estaba abierta. Pero desierta. No se apreciaban trabajos en su interior. En mitad de las vías todavía hay charcos, como atestigua una de las fotos de esta página, tomada ayer a mediodía. Los tornos están abiertos, alguna pared sigue desconchada y aún subsiste el sucio rastro de humedad en el suelo.

Jacint Verdaguer

Donde sí trabajan es en las inmediaciones de la estación de Son Sardina. Según fuentes del Govern, es en este barrio donde se iniciaron las labores de recuperación del metro el pasado 26 de octubre. Según la planificación gubernamental, lo primero que se va a acometer es la reforma de las canalizaciones de aguas pluviales del barrio. Las mismas que se desbordaron con los 28 litros por metro cuadrado caídos en agosto y que provocaron que los respiraderos del metro se convirtieran en un gran sumidero de agua de lluvia. Cinco trabajadores excavaban ayer zanjas junto a la parada. Las tuberías de PVC siguen apiladas a la espera de ser colocadas. «Más adelante se empezará a actuar en Son Castelló y en Son Fuster», explicaban desde el Govern.

Precisamente, miembros de la Administración han buscado estos días un acercamiento con industriales del polígono para explicarles cuál es su plan de recuperación del metro. Un plan que, según la versión oficial, no resulta tan sencillo dado a que se ha heredado una infraestructura deficiente, y que como explicó el gerente de Serveis Ferroviaris de Mallorca, Jaume Jaume, pasa por instalar una red de pluviales a lo largo de la calle Verd de Son Sardina, mejorar el sistema de evacuación de agua de lluvia y los imbornales de Son Castelló y acabar con las filtraciones de agua a la estación intermodal de la Plaza de España.

En Jacint Verdaguer, por otra parte, no hay rastro de los apuntalamientos que el Govern prometió como medida urgente para combatir un supuesto hundimiento del techo. A día de hoy no hay problemas en esa estación, por la que sigue circuando el tren de Inca.

El metro se convertirá hoy y mañana en uno de los caballos de batalla del Debate sobre el Estado de la Autonomía. Para el Govern de Antich, las inundaciones son la muestra palpable de una pésima política de infraestructuras inaugurada a golpe de tijera electoralista. Para la oposición del PP, el Govern ha inflado la problemática y no está haciendo nada por acelerar la subsanación de deficiencias. De este modo, denuncian, podrán seguir ridiculizando la gestión del PP. Mientras este debate se desarrolla, los vagones siguen oxidándose.

 
   
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