La poderosa agencia literaria Balcells dedicó dos años a buscar editorial para su publicación, pero se encontró con la negativa de quienes no veían claro sacar al mercado un libro con más de 900 páginas. Quim pulió aquí y allá, la redujo a 600 hojas, y encontró el entusiasmo de Paco Robles y Olga Martínez, responsables de Candaya, editorial pletórica tras el éxito crítico y literario de Nocilla Dream.
Símbolos poéticos
La novela narra la historia de Marcelo, un mensajero aéreo con miedo a volar que, a finales de los 90, reconstruye la historia de sus abuelos y padres, que emigraron de Málaga a Cataluña. Para ello, Aranda busca la profundidad a través de símbolos poéticos que le ayudan en la creación del fresco histórico. Así, el miedo del protagonista a volar y la incapacidad de establecerse en un lugar es una metáfora de su falta de raíces y la necesidad de encontrar la identidad. «Está anclado y perdido. Tiene que rehacer su pasado para que el presente sea más presente», aclaró Aranda. El narrador en primera persona -omnisciente por momentos- pretende «recuperar el pasado para seguir adelante». Y añadió: «El protagonista no habla de sí mismo, sino de los suyos, que es otra manera de hablar de sí mismo».
La biografría, los recuerdos transmitidos oralmente y la ficción se confunden en una actitud propia de la memoria, cuando recordar también es inventar. «No creo haber olvidado los recuerdos de mis padres. Más que recuperarlos, buena parte los he vampirizado para rendir un homenaje a los que cogen las maletas y emprenden un viaje que no saben dónde acabará».
A Aranda le preocupa el debate por la memoria histórica, pero no entra en asuntos como el significado de la patria: «Es un arma que a menudo se tiran unos a otros a la cabeza para hacerse daño».
El autor divide la novela en tres planos temporales que «se alternan de una manera muy ágil sin abandonar la trama», explicó Olga Martínez, que valoró la capacidad de Aranda para centrarse en «los pequeños detalles y aplicarles un lenguaje demorado».
El editor Paco Robles se entusiasma al hablar de su apuesta por Quim Aranda: «La novela te transporta a los espacios, hace que te encariñes con los lugares y personajes. Te atrapa, no la puedes dejar y la haces tuya enseguida gracias a pequeños acontecimientos con virtud para trascender».
Candaya busca su expansión en Latinoamérica y acaba de traducir al francés, italiano y alemán la obra Nocilla Dream de Agustín Fernández Mallo, que ya ha alcanzado la cuarta edición.