Tenemos muchas cosas en común,
presidenta. Sobre todo por la mañana. Ya
sabes: el gel Magno y el café con leche.
Pero el cuestionario off the record
que te planteó el domingo este periódico me
ha dejado preocupado. Todo iba bien en tus
respuestas, hasta que dijiste que tu músico
preferido es Raimon. Tú misma
matizabas: «le diré un cantante, Raimon». O
sea, el artista valenciano no llega
a músico. De acuerdo, ¿pero llega a
cantante? Raimon es un señor muy majo que
arrimó el hombro y la guitarra cuando había
que protestar. Hizo política desde los
escenarios y comprendemos que sea un ídolo
de una generación nostálgica que ahora
ronda los sesenta años. Que sea tu
cantante preferido, Francina,
con lo joven que eres, dice muy poco de tu
oído pero mucho de tu corazón.
Dices
luego que Son Espases es una herencia
envenenada y que el metro está mal hecho.
Nada que objetar. Te deseamos mucha suerte
para que semejantes cadáveres sean por fin
reanimados con tus artes farmacéuticas.
Estás haciendo muy bien algunas cosas. Vas
a acabar con las subvenciones a dedo y ya
has ahorrado mucho en tela. Qué diantre,
verte es una experiencia casi sobrenatural.
Verte de presidenta del Consell, con trajes
en tu armario que no pasan de 500 euros, es
una fiesta para todos los mallorquines.
Porque verte a ti significa no ver a
Barbie.
Lo que no quita que te
queramos pedir alguna explicación, de buen
rollo. No quisiéramos hacer nada que luego
te pudiese parecer denigratorio. No te me
enfades como Antich por tutearte o
por poner en tela de juicio tu discoteca.
Lo que yo quería aclarar es lo que le
respondiste a Miquel Àngel Font:
«[lo último que dijo Joan Lladó] era
un obituario, no una declaración formal
como conseller de Interior».
¿Un
obituario? Bueno, está muy bien hacerle un
obituario a un muerto, pero Lladó lo que
hizo fue invitar a quemar una foto del rey
enrollada en una vela. No cantó las
alabanzas de un muerto, sino que invitó a
matar simbólicamente, tal vez realmente, a
alguien. Que el autor de propuestas tan
torpes y salvajes como echar a los reyes de
Marivent o quemar sus fotos sea tu
consejero de Interior, no compone un
retrato muy halagüeño de la institución de
presides.
Volviendo al cuestionario
off the record, vemos que te pirran
los rebozados. Malo. Malo para los
michelines. Y malo para Mallorca. El
rebozado no deja de ser una técnica de
camuflaje. Sospechamos que vas a
gobernarnos cuatro años a base de
rebozados. Para taparte la nariz, para
poder tragarte esos socios que han hecho
posible tu nombramiento, tienes que echarle
mucho huevo y mucha harina a colaboradores
como Lladó. La guinda de la entrevista es
tu última respuesta: ¿qué será de nosotros
en manos de una farmacéutica que de niña
quería ser juez y ahora es una política
experimentada? Con todo creo en ti,
Francina. Suerte con el estómago.